Max Wienke, analista de Mercados de eToro.
Alemania parece una paradoja: abundan los recursos y la experiencia, pero unas condiciones marco inadecuadas ahogan el crecimiento y dificultan la salida de la crisis. Se necesita urgentemente un programa de recuperación económica.
Ahora que se acercan las elecciones federales, merece la pena adoptar una perspectiva económica y considerar lo que los inversores deberían esperar del próximo gobierno.
Es improbable que las elecciones al Bundestag muevan los mercados
Es probable que las elecciones federales alemanas de 2025 ya estén descontadas en los mercados. Los inversores llevan meses analizando la evolución política, y los mercados financieros tienden a anticipar los cambios mucho antes del día de las elecciones.
Según las encuestas, la CDU/CSU está firmemente en cabeza, mientras que se espera que la AfD ascienda al segundo puesto. El SPD se ha quedado rezagado y está en una apretada carrera con los Verdes por el tercer puesto. Por su parte, el FDP, Die Linke y BSW luchan por superar el umbral del 5%. Se plantean tres cuestiones clave: ¿Cuál será la fuerza de la CDU/CSU, qué socio de coalición elegirá y bastará un socio para formar gobierno? Con Friedrich Merz descartando cualquier coalición con la AfD, las elecciones de 2029 podrían ser mucho más decisivas, especialmente si la AfD sigue ganando apoyos.
Las reacciones del mercado a corto plazo son posibles en caso de un resultado electoral inesperado o de negociaciones de coalición difíciles. Sin embargo, a largo plazo, es probable que tengan más peso factores macroeconómicos como los tipos de interés, la inflación y las condiciones económicas mundiales.
La situación actual del DAX
El DAX está alcanzando máximos históricos justo una semana antes de las elecciones federales alemanas, mientras que la economía del país sigue estancada en la recesión. Esta aparente contradicción es fácil de explicar: Las empresas que cotizan en el DAX generan la mayor parte de sus ingresos en el extranjero. En mercados de exportación clave como EE.UU., China y Francia, las condiciones no son perfectas, pero en general son mejores que en Alemania. Pesos pesados mundiales como SAP, Siemens e Infineon se benefician de megatendencias como la digitalización, la automatización y las energías renovables. Para hacerse una idea más realista de la salud económica de Alemania, los inversores deberían fijarse en el MDAX y el SDAX.
Las empresas medianas dependen en gran medida del negocio nacional y reflejan la debilidad económica con mucha más precisión. Ambos índices cotizan muy por debajo de sus máximos históricos y sólo han ofrecido una fracción del rendimiento del DAX en los últimos doce meses.
Ratio de deuda alemana: ¿estabilidad u oportunidad perdida?
Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Italia, Francia y Canadá comparten un rasgo clave: una deuda nacional superior al 100% de su PIB. Japón encabeza la lista con una asombrosa ratio de deuda del 250%, cuatro veces superior a la de Alemania. Italia, con un 135%, y Estados Unidos, con un 123%, están casi dos veces más endeudados que Alemania, cuyo ratio deuda/PIB se sitúa en un comparativamente bajo 63%.
Muchos alemanes son conocidos por su aversión al endeudamiento. Experiencias históricas como la hiperinflación de los años veinte han fomentado una cultura de frugalidad y cautela financiera. Incluso hoy en día, los niveles de deuda pública y privada en Alemania siguen siendo relativamente bajos en comparación con los niveles internacionales. En particular, Alemania es el único país de esta comparación que ha visto disminuir su ratio de deuda en los últimos 20 años.
Inversión selectiva en lugar de austeridad
No se trata de restar importancia a la deuda ni de pedir préstamos excesivos. Pero el uso selectivo de fondos adicionales puede impulsar el crecimiento sostenible, garantizar la prosperidad e incluso ampliarla. Cuando el Estado necesita gastar más, tiene dos opciones: recortar gastos o invertir para generar mayores rendimientos a largo plazo. Puede tratarse de un estímulo menor o de un reajuste estratégico global. Los críticos destacan que Alemania necesita unos 372.000 millones de euros en inversiones en infraestructuras para carreteras, puentes y ferrocarriles de aquí a 2030. Sin embargo, este gasto desencadena un ciclo de crecimiento económico, crea puestos de trabajo y mejora el atractivo de Alemania como lugar de negocios.
La misma lógica se aplica a otros retos clave como la reducción de la burocracia, el impulso de la digitalización, la mejora de la educación y la lucha contra la escasez de mano de obra cualificada, el avance de la transición energética, la mejora de la competitividad industrial, la lucha contra la crisis inmobiliaria, el fomento de las tecnologías del futuro y la reforma de los sistemas de pensiones y sanitario. El Estado establece el marco y puede crear incentivos para que las empresas inviertan e impulsen la innovación, ya que el crecimiento procede en última instancia de sus productos, servicios y fuerza innovadora.
Un experimento mental
En 2023, el PIB de Alemania era de aproximadamente 4,19 billones de euros. Aumentar la ratio deuda/PIB en un solo punto porcentual liberaría 41.900 millones de euros. Un aumento de diez puntos porcentuales supondría 419.000 millones de euros, casi la totalidad del presupuesto federal de 2024, que asciende a 465.700 millones de euros. Para alcanzar una ratio de endeudamiento del 101%, como la del Reino Unido (penúltima en comparación), Alemania tendría que asumir alrededor de 1,59 billones de euros de deuda adicional. Sin embargo, incluso una fracción de esta suma podría utilizarse para activar inversiones muy necesarias sin poner en peligro la estabilidad a largo plazo de las finanzas públicas.
Lista de vigilancia: Acciones alemanas para temas de futuro
El panorama empresarial alemán ofrece un amplio espectro de sectores orientados al futuro que resultan especialmente atractivos para los inversores. Muchas empresas operan en ámbitos que abordan retos y oportunidades clave de los próximos años, desde la digitalización y las energías renovables hasta la sanidad y la vivienda.
Conclusión
La deuda por sí sola no resolverá los problemas estructurales de Alemania. Sin embargo, en comparación con otros países, Alemania dispone de un importante margen fiscal para fomentar el crecimiento y amortiguar las crisis, pero hasta ahora ha hecho poco uso de este potencial.
En función de las prioridades del nuevo Gobierno y del alcance de las inversiones e incentivos previstos, los inversores pueden utilizar la lista de vigilancia mencionada como guía para sus decisiones de inversión.