Hoy seguimos el Nasdaq a través de sus futuros (NQ), porque es donde se ve mejor la “subasta” real del mercado. Ayer jueves 15 de enero dejó una sensación rara: un tramo alcista potente durante la sesión y, al final, una liquidación que recortó buena parte de lo ganado. A simple vista, eso puede parecer el inicio de una trampa alcista. Pero, como explica Itai Levitan en investingLive, la clave no está en la última vela, sino en qué precios se aceptan y cuáles se rechazan cuando llega la presión.
El flujo de órdenes sugiere que la venta del cierre no fue el comienzo de un ciclo bajista, sino un ajuste de inventario tras una recuperación sólida desde la zona de 25.560. Lo importante es que los compradores defendieron con éxito el área de valor “reparada” entre 25.600 y 25.640. Hubo presión vendedora, sí, pero no hubo aceptación por debajo de esa zona.
En la sesión de hoy el comportamiento encaja con esa lectura. El mínimo intradía en desarrollo se mantiene por encima de ~25.700, una zona que venía actuando como resistencia a principios de enero y que ahora funciona como soporte “de manual”. Además, el nodo de alto volumen en construcción se mueve cerca de ~25.742, señal de que el mercado está reconstruyendo valor más arriba, no descomponiéndose.
En intradía, el precio ha vuelto al área de valor de ayer, ha recuperado el mínimo de esa área cerca de 25.785 y está girando hacia el punto de control alrededor de 25.880. No es aún un movimiento de ruptura limpia, pero sí una estabilización constructiva.
Con la estructura actual, nosotros lo acotamos así:
Conclusión: la liquidación tardía de ayer no cancela el sesgo alcista; lo transforma. Pasamos de impulso a evaluación. Y en este tipo de entorno, el enfoque de “aceptación vs rechazo” que plantea Levitan suele dar más claridad que reaccionar a un solo cierre.