El S&P 500 reaccionó con fuerza después de que Donald Trump anunciara en su red social que había alcanzado un “marco de acuerdo” en torno a Groenlandia y que no seguiría adelante con los aranceles a Europa. Ese giro de discurso actuó como detonante de un rally de alivio que permitió al índice cerrar el hueco bajista que se había abierto el lunes, borrando el susto inicial provocado por el riesgo geopolítico.
Con la amenaza inmediata de nuevos aranceles retirada, el mercado vuelve a situar el foco en los datos económicos y en la política de la Reserva Federal. El análisis de investingLive apunta a que, mientras no haya una nueva escalada geopolítica, el escenario central vuelve a ser el de una progresión hacia nuevos máximos históricos del S&P 500.
El riesgo a corto plazo podría venir de una eventual repricing más agresiva de tipos si los datos macro en Estados Unidos sorprenden al alza. Un tono más duro por parte de la Fed podría pesar puntualmente sobre las bolsas, pero se considera que, mientras no haya una re-aceleración clara de la inflación, esas caídas seguirían siendo vistas como oportunidades de compra en las correcciones.
En gráfico diario, el S&P 500 ha conseguido cerrar el gap bajista del lunes gracias al fuerte rebote tras el anuncio de Trump. El cierre de ese hueco elimina una referencia negativa inmediata y confirma que el mercado ha digerido relativamente bien el episodio de tensión ligado a Groenlandia.
No obstante, desde este marco temporal la información adicional es limitada, por lo que el análisis se centra en plazos más cortos para identificar mejor los puntos de inflexión y las zonas de control para compradores y vendedores.
En el gráfico de 4 horas, se aprecia con claridad una directriz bajista que ha venido marcando el pulso del movimiento correctivo. Esa línea de tendencia sigue siendo, de momento, la referencia sobre la que se apoyan los vendedores: mientras el precio no la rompa con claridad, los bajistas intentarán seguir presionando a la baja con un riesgo bien definido por encima de la propia directriz.
Para los compradores, la clave pasa por una ruptura consistente por encima de esa directriz. Si el precio consigue superarla y consolidar, aumentarán las probabilidades de ver un movimiento de extensión hacia nuevos máximos, alimentado por cierres de cortos y entrada de dinero nuevo.
En el gráfico horario se identifica una zona de soporte de corto plazo en torno al nivel 6.945 (referencia sobre futuros/contrato analizado). Es el área donde cabe esperar que los compradores vuelvan a aparecer si se produce un recorte, con un riesgo relativamente acotado por debajo de ese soporte.
Por debajo, el siguiente escalón técnico relevante se sitúa alrededor de los 6.910 puntos, que funcionaría como segundo nivel de apoyo si el precio profundiza en la corrección. En este marco, los vendedores vigilan una ruptura por debajo de 6.945 para intentar extender el movimiento hacia esa segunda zona de soporte.
Las líneas rojas que se muestran en el análisis original marcan el rango medio diario esperado, útil para calibrar si el movimiento del día está siendo extremo o entra dentro de la volatilidad habitual.
En el lado de los fundamentales, las próximas referencias clave son las solicitudes semanales de desempleo en Estados Unidos y los PMI preliminares que se publicarán al cierre de la semana. Unos datos razonablemente sólidos, sin un repunte fuerte de la inflación implícita, reforzarían el escenario de continuidad alcista tras el rally de alivio.
En síntesis, el mercado ha recibido el giro de Trump como una oportunidad para cerrar el episodio de tensión y volver a centrarse en crecimiento, Fed y resultados empresariales. Técnicamente, el cierre del gap del lunes y la superación de próximos niveles clave determinarán si este rally de alivio se convierte en un nuevo impulso hacia máximos o se queda en un rebote dentro de una corrección mayor.