Si la semana pasada comentábamos que había vida bursátil más allá de la IA —con el Ibex como buen ejemplo—, esta semana esa “vida” nos lleva de frente a Venezuela. Según Renta 4 Banco, el catalizador es evidente: la captura por el ejército estadounidense del hasta ahora presidente venezolano, Nicolás Maduro, un hecho que reordena la narrativa de mercados y devuelve al petróleo al primer plano.
El punto de partida es conocido: Venezuela es el país con mayores reservas de crudo del mundo, pero su capacidad productiva se ha deteriorado de forma severa durante el ciclo del “chavismo”. Renta 4 recuerda el contraste: a finales de los años noventa el país producía alrededor de 3,5 millones de barriles diarios, una cifra que cayó durante años hasta tocar mínimos por debajo de 400.000 barriles/día en 2020. Desde entonces, la producción ha ido recuperándose gradualmente hasta situarse hoy en el entorno de 1 millón de barriles diarios.
La clave no es solo cuánto petróleo tiene Venezuela, sino cuánto puede producir de forma sostenida… y a qué ritmo puede volver a escalar.
Renta 4 subraya que Trump no ha ocultado su intención de “poner la mano” sobre el crudo venezolano. En su rueda de prensa del sábado en Mar-a-Lago, Trump defendió que ese petróleo habría sido expropiado de forma ilegítima a compañías estadounidenses que habían invertido allí, y aseguró que esas mismas compañías volverán con inversión relevante para aumentar significativamente la producción. El mensaje, según Renta 4, fue doble: recuperar lo que considera que EE. UU. perdió (“reembolso”) y, al mismo tiempo, remarcar que el país “necesita” esa energía.
Al margen del debate geopolítico, lo que interesa al inversor es el precio del petróleo. Renta 4 recuerda que el crudo viene corrigiendo desde los máximos de abril de 2022 (tras la invasión rusa de Ucrania), y que ese descenso ha ayudado a aliviar tensiones inflacionistas. En ese contexto, algunos analistas creen que lo sucedido podría elevar la prima de riesgo geopolítica y que reactivar plenamente la infraestructura venezolana será complejo, especialmente si la transición política no se gestiona con estabilidad.
Sin embargo, Renta 4 Banco se inclina por una lectura distinta: ve más probable un impacto bajista en el precio del crudo porque, si se logra reimpulsar producción, se añadiría oferta al mercado global, con un efecto comparable al de episodios anteriores en los que el mercado percibe más barriles disponibles.
En otras palabras: si la transición se encauza, el mercado podría empezar a descontar “más oferta” y eso suele presionar el precio.
Con todo, Renta 4 apuesta por un escenario de caída gradual: un petróleo deslizándose suavemente a lo largo de 2026 hacia la banda de 50-55 dólares. El punto de partida, según su referencia, estaría en torno a 57,3 dólares para el WTI y 60,7 dólares para el Brent.