Justin Low
El S&P 500 volvió a dar una señal clara de resistencia. A pesar de llegar a caer cerca de un 1% durante la sesión, el índice consiguió recuperar terreno y cerrar ligeramente en positivo (+0,1%). En un entorno marcado por dudas sobre el “AI trade” y la presión en el sector del software, la capacidad de los compradores para entrar en las caídas sigue siendo el rasgo dominante.
Por sectores, el comportamiento fue mixto. El financiero mostró cierta estabilidad, mientras que dentro de tecnología el rebote estuvo liderado principalmente por Apple, acompañado por una recuperación moderada de Nvidia. Sin embargo, el trasfondo sigue siendo delicado: el mercado continúa cuestionando valoraciones en el segmento tecnológico.
A pesar de la volatilidad de las últimas dos semanas, el S&P 500 se encuentra a menos de un 3% de sus máximos históricos. Con un sentimiento claramente inestable, bastarían uno o dos días positivos para volver a marcar nuevos récords.
Desde el punto de vista técnico, el techo inmediato sigue situado en la zona de los 7.000 puntos. Pero la clave no está arriba, sino abajo. El nivel que realmente importa es la media móvil de 100 sesiones, actualmente en torno a los 6.814 puntos.
La caída inicial de ayer puso a prueba esa referencia, que lleva nueve meses actuando como soporte sólido. De hecho, el índice no cotiza de forma sostenida por debajo de sus principales medias diarias desde principios de mayo del año pasado. Ese dato refleja la fuerte inercia alcista que ha dominado el mercado hasta ahora.
En noviembre y en intentos recientes, los compradores han defendido con éxito la zona de soporte. Mientras esa media se mantenga intacta, el sesgo técnico seguirá siendo constructivo.
No obstante, una ruptura clara y sostenida por debajo de la media de 100 sesiones supondría un cambio relevante en el equilibrio de fuerzas. Aunque el Nasdaq ya ha mostrado cierta debilidad este mes, una señal equivalente en el S&P 500 podría activar ventas más intensas en los próximos meses, especialmente en un contexto en el que el mercado está replanteándose las valoraciones tecnológicas y el alcance real del ciclo de la Inteligencia Artificial.
Por ahora, el índice sigue doblándose… pero sin romper.