Corto plazo (semanas a 1-2 meses)
La acción de Squirrel mantiene un comportamiento volátil, típico de valores en expansión y con fuerte componente de expectativas.
En el corto plazo, el gráfico muestra un proceso de consolidación lateral tras el último impulso alcista.
El RSI se sitúa en torno a niveles neutrales (45-55), reflejando un equilibrio entre compras y ventas, mientras que el MACD comienza a girar al alza, lo que podría anticipar una fase de recuperación.
Conclusión corto plazo: la estructura es neutral-alcista, con potencial de rebote si el volumen acompaña y se supera la resistencia. Por debajo de 2,85 €, el sesgo pasaría a bajista.
Medio plazo (3-9 meses)
En el horizonte de varios trimestres, Squirrel presenta una tendencia principal alcista, apoyada por una secuencia de mínimos crecientes y medias móviles de 50 y 100 sesiones ascendentes.
El valor se está consolidando dentro de un canal con base en 2,70 € y techo en torno a 3,60 €, con volumen decreciente en las correcciones, lo que suele anticipar continuidad de la tendencia previa.
Conclusión medio plazo: mantiene un sesgo alcista moderado dentro de una fase de consolidación. Mientras el precio se mantenga sobre los 2,70 €, la estructura técnica sigue siendo constructiva.
Largo plazo (más de 12 meses)
A escala anual, el valor muestra una estructura técnica de recuperación sostenida, apoyada en el fuerte crecimiento fundamental del grupo y en la progresiva mejora del volumen institucional.
El gráfico de largo plazo sugiere que Squirrel está formando una base sólida entre 2,50 € y 3,00 €, desde donde podría proyectar un nuevo tramo alcista de mayor amplitud.
Conclusión largo plazo: la acción mantiene un patrón alcista de fondo, con una base técnica sólida y margen para extender el ciclo positivo si el entorno de resultados y crecimiento acompaña.