Pablo Fernández de Mosteyrín de Renta 4 Banco
Puntos clave
Viscofan publicará sus resultados del primer trimestre de 2026 el próximo 23 de abril, tras el cierre del mercado. Y todo apunta a unas cuentas donde el negocio seguirá mostrando una base operativa razonablemente sólida en volúmenes, pero con una presión clara en rentabilidad por culpa, sobre todo, del efecto divisa. Ese es ahora mismo el punto más delicado del trimestre.
Según expone Pablo Fernández de Mosteyrín, en un periodo que además suele ser el más débil del año en términos estacionales, la compañía mantendría las tendencias vistas en los últimos meses. Es decir, volúmenes creciendo alrededor de su media histórica, ligeros incrementos de precios y un entorno todavía tensionado en costes. Pero por encima de todo destaca la depreciación del dólar estadounidense, que drenará tanto ventas como márgenes.
La previsión apunta a un crecimiento orgánico de las ventas del 6,5% interanual, una cifra positiva, aunque más moderada que el 8,9% registrado en el cuarto trimestre de 2025. La explicación es bastante clara: el comportamiento del negocio sigue siendo sano, con volúmenes sólidos y algo de apoyo por precio, pero el efecto negativo de las divisas, estimado en más de un -5%, reducirá de forma importante el avance reportado.
Parte de ese golpe se vería compensado por el crecimiento inorgánico aportado por Pet Mania, cuya contribución rondaría el +0,7%. Con todo ello, las ventas reportadas apenas crecerían un 0,5% interanual, o un 1,8% si se excluye el negocio energético, que seguirá penalizado por los bajos precios del pool.
La lectura es clara: el negocio no va mal, pero el efecto divisa está distorsionando la percepción real del trimestre y robando bastante rentabilidad en la cuenta.
Donde más se notará la presión será en el EBITDA. La estimación apunta a una caída del 14% interanual, con un margen EBITDA del 19,2%. Aquí confluyen dos factores: el encarecimiento de materias primas como las pieles de colágeno y los químicos, y sobre todo la depreciación del dólar, que por sí sola restaría alrededor de 290 puntos básicos.
En conjunto, el impacto total en margen rondaría los 320 puntos básicos. Es decir, el problema no es tanto de demanda ni de actividad, sino de traducción monetaria y de presión sobre costes. Y eso suele ser más incómodo para el mercado, porque afecta directamente a la calidad del beneficio.
En la parte baja de la cuenta no se esperan grandes cambios ni en amortizaciones ni en gastos financieros, por lo que el deterioro vendrá principalmente del menor resultado operativo. La previsión es una caída del 21% interanual en beneficio neto, una cifra claramente peor que la de ventas y que refleja bien el efecto palanca negativa que está teniendo la presión en márgenes.
En cuanto a generación de caja, el trimestre tampoco será especialmente cómodo. A las necesidades estacionales de circulante se suman un capex de unos 26 millones de euros y otros 20 millones de salida de caja ligados al programa de recompra de acciones. Todo ello llevaría a un ligero aumento de la deuda financiera neta hasta unos 273 millones de euros, equivalentes a 1,2 veces EBITDA. No es una cifra preocupante, pero sí refleja que este trimestre no será brillante en caja.
A nivel geográfico, la previsión sigue siendo favorable en Norteamérica y Sudamérica. Ambas regiones continuarían mostrando crecimiento y ganancia de cuota gracias a varios factores: la sustitución progresiva de tripas naturales, el cierre de capacidad de Viskase en Estados Unidos y el crecimiento inorgánico en Brasil.
Ese punto es importante porque confirma que la tesis operativa de Viscofan no está rota. La compañía sigue creciendo donde tiene que crecer. El problema ahora mismo está más en cómo convierte ese crecimiento en margen y beneficio que en la demanda subyacente de sus productos.
Sin duda, una gran parte de la atención del mercado estará en el posible impacto del conflicto en Oriente Medio. No tanto porque sea una región especialmente relevante en ventas para Viscofan, sino porque puede afectar de forma muy seria a la inflación de gas, químicos y otros costes clave para el grupo. Y ahí sí puede jugarse buena parte del tono de los márgenes en los próximos trimestres.
La parte positiva es que se espera que el efecto negativo de la depreciación del dólar vaya reduciéndose en el resto del año, gracias a una base comparativa menos exigente. Pero eso no elimina el riesgo de costes. Solo cambia el foco del problema.
Viscofan llega con una demanda razonable y una posición competitiva sólida, pero el mercado va a mirar menos los volúmenes y mucho más si la compañía puede defender márgenes en un entorno de dólar débil y costes inciertos.
La recomendación se mantiene en SOBREPONDERAR, con un precio objetivo de 72,7 euros por acción. La tesis sigue siendo positiva, pero el trimestre apunta a una conclusión bastante concreta: el negocio subyacente resiste, sí, pero el castigo por divisa y costes puede dejar unas cuentas más flojas de lo que sugieren los volúmenes. Y eso obliga a vigilar muy de cerca el mensaje que lance la compañía sobre el resto del año.