ArcelorMittal está inmersa en un proceso de fortalecimiento de su base de activos para ganar peso en segmentos de alto crecimiento, con mayor calidad de márgenes y una diversificación geográfica más equilibrada. Según el analista financiero Iván San Félix, de Renta 4, el grupo se encuentra hoy mucho mejor preparado para hacer frente a fases del ciclo menos favorables: el EBITDA por tonelada de los primeros nueve meses de 2025 es un 36% superior a la media de 2012–2019, y la compañía está impulsando proyectos estratégicos y adquisiciones que deberían aportar unos 2.100 millones de USD de EBITDA en 2027e.
De cara a 2026, el entorno regulatorio se perfila como un elemento clave para la tesis de inversión en ArcelorMittal. El propio San Félix apunta a un escenario más constructivo, con medidas que podrían favorecer a fabricantes regionales en Europa, EE. UU.–Canadá, Brasil y la India. El objetivo de fondo es limitar prácticas de competencia desleal y mejorar la visibilidad para los grandes grupos industriales, en un sector históricamente muy expuesto a la volatilidad del comercio internacional.
En paralelo, se esperan también avances normativos en Brasil y la India, lo que sumaría varios focos de apoyo a la rentabilidad del grupo. Además, ArcelorMittal se encuentra bien posicionada para participar en la futura reconstrucción de Ucrania cuando se alcance un acuerdo de paz, un frente adicional de demanda en infraestructuras y acero que podría extenderse durante varios años.
Desde el punto de vista financiero, ArcelorMittal presenta una posición muy desahogada. El apalancamiento estimado para 2025 se sitúa en torno a 1,4x EBITDA, el grupo dispone de una amplia liquidez y el calendario de vencimientos es cómodo. La dirección ha amortizado aproximadamente el 38% del capital desde septiembre de 2020 y mantiene una política de remuneración al accionista atractiva, combinando dividendos y recompras.
En concreto, el aumento previsto del EBITDA se sustenta en cuatro pilares: 1) la consolidación al 100% de Calvert ya durante los 12 meses del ejercicio (frente a 6 meses en 2025); 2) el inicio de la recuperación en Europa, apoyada por los planes de inversión en infraestructuras y defensa —especialmente en Alemania—; 3) los proyectos de expansión en Liberia, Brasil, India y la propia Calvert, que sumarían unos 600 millones de USD de EBITDA; y 4) el efecto de las adquisiciones, con otros 200 millones de USD adicionales. Todo ello en un entorno de demanda aparente creciendo a un dígito bajo y precios relativamente estables.
En términos de valoración, Renta 4 sitúa ArcelorMittal en torno a las 6,1x EV/EBITDA 2026e, en línea con la media de los últimos diez años —excluyendo los ejercicios extraordinarios del Covid—. La expectativa de una regulación más favorable en varios mercados clave, la ejecución de proyectos de inversión en Europa y la oportunidad de participar en la reconstrucción de Ucrania constituyen, en opinión de Iván San Félix, un soporte relevante para la cotización en los próximos años.
En conjunto, la tesis de inversión se apoya en un grupo más eficiente, con mejor calidad de márgenes, visibilidad creciente en su entorno regulatorio y un balance sólido que le permite afrontar nuevas fases del ciclo con mayor resiliencia.