ACS está viviendo un cambio de narrativa que va más allá del ciclo de construcción. El mercado ya no la mira solo como un gran contratista global, sino como un grupo capaz de capturar una tendencia estructural de crecimiento: la inversión en infraestructura digital. Como dice Juan Moreno, analista de Bankinter, la fuerte subida de 2025 no se explica por “euforia”, sino por una mayor claridad estratégica y por un plan con métricas, calendario y socios de primer nivel.
El punto de inflexión, según Juan Moreno (Bankinter), es el plan de centros de datos desarrollado junto a Global Infrastructure Partners (GIP), filial de BlackRock, mediante una joint venture al 50%. La primera fase contempla 1,7 GW de capacidad en EE. UU., España y Australia, con entradas en operación previstas entre 2026 y 2028. Además, existe una posible segunda fase adicional de 1,3 GW, que amplía el opcional del proyecto, aunque Bankinter incorpora prudencia y se centra en la primera fase para la valoración.
Por qué esto importa: los centros de datos combinan crecimiento estructural y mayor visibilidad de demanda. Si ACS ejecuta bien, el mercado suele premiar esa visibilidad con múltiplos más estables que los de una actividad puramente cíclica.
Como explica Juan Moreno, analista de Bankinter, el atractivo del plan no está solo en “entrar en IA”, sino en que la creación de valor es medible. Bankinter estima que el equity del vehículo de centros de datos podría situarse alrededor de 17.000 M€ en 2029, lo que implicaría valorar el 50% de ACS cerca de 8.500 M€. Traído a valor presente, ese bloque aporta aproximadamente 6.386 M€, en torno a 25 € por acción. Este vector es el principal responsable de la subida del precio objetivo hasta 90,7 €.
Un matiz importante que destaca Juan Moreno (Bankinter) es el “doble impacto” del plan: no solo crea valor por el activo, también empuja el volumen de trabajo de las filiales constructoras. Turner y otras divisiones del grupo pueden capturar parte del pipeline de ingeniería y construcción asociado, reforzando el modelo de integración: ACS participa en el desarrollo y, al mismo tiempo, monetiza la ejecución.
Aquí está uno de los puntos más sólidos de la tesis. Como señala Juan Moreno, la primera fase no exigiría grandes desembolsos adicionales de efectivo porque la aportación inicial se articula mediante proyectos ya en cartera. Además, es probable que la JV se contabilice por puesta en equivalencia, limitando el impacto en deuda consolidada. Bankinter proyecta una deuda financiera neta muy reducida (en el entorno de apenas unos cientos de millones), lo que deja margen para ejecutar el plan sin comprometer flexibilidad.
Riesgo/clave de seguimiento: en un valor que ya ha corrido mucho, el mercado se vuelve exigente con la ejecución. La tesis gana fuerza si se cumplen hitos (capex, plazos, contratos, ocupación) y si el “equity story” se confirma con números.
En resumen, ACS deja de ser solo una historia de construcción para incorporar un componente de infraestructura digital con potencial de re-rating. Como dice Juan Moreno, analista de Bankinter, la recomendación se mantiene en Comprar y el precio objetivo en 90,7 € porque el plan de centros de datos aporta visibilidad, valor presente relevante y además alimenta el negocio core. Tras la subida, el potencial puede parecer más ajustado, pero el mercado suele pagar la combinación de crecimiento estructural + balance controlado cuando la ejecución acompaña.