Nuria Álvarez de Renta 4 Banco
El arranque de la temporada de resultados del sector financiero español se presenta, según el análisis de Nuria Álvarez, de Renta 4, como un trimestre más útil para detectar tendencias que para esperar grandes catalizadores bursátiles. La idea central es clara: no se aprecian señales de deterioro relevante en las métricas principales, aunque sí continúa el ajuste habitual derivado de la repreciación de la cartera de crédito.
Renta 4 prevé que el margen de intereses vuelva a notar el impacto de la repreciación del crédito, aunque con una intensidad más moderada que en el trimestre anterior. A ello se suman un coste del pasivo minorista estable, una mayor aportación de la cartera de renta fija y el apoyo del efecto calendario. El resultado debería ser una caída moderada frente al 4T25, pero con crecimiento interanual, estimado en torno al +3% de media para el 1T26.
En paralelo, las comisiones netas apuntan a un avance medio del +4% interanual, aunque con un comportamiento más débil en entidades como Sabadell y Unicaja. Todo ello, unido a la ausencia de presiones destacables en costes de explotación y provisiones, debería sostener una generación de beneficio neto razonablemente sólida, aunque con diferencias entre bancos.
En capital, la visión también es tranquila. El CET1 medio de los bancos del Ibex cerró 2025 en el 13,4%, y Renta 4 espera una mejora media de 14 puntos básicos en el primer trimestre, excluyendo a Unicaja, donde anticipa un consumo de capital. El dividendo devengado, el aumento de activos ponderados por riesgo y el repunte de TIRes restarán algo de apoyo, pero sin poner en cuestión la solidez del sector.
Por entidades, el informe de Renta 4 destaca especialmente dos casos. En Unicaja, será importante comprobar si el banco está siendo capaz de avanzar en áreas clave de su plan estratégico, especialmente en financiación al consumo, más aún con el foco puesto sobre una posible operación con Wizink. En BBVA, la atención estará en Turquía y en si la cercanía geográfica al conflicto obliga a matizar o revisar su guía de beneficio neto para 2026.
En conjunto, la firma considera que aún es pronto para esperar revisiones amplias de guías por la guerra entre Irán y EE. UU., pero reconoce que parte del interés de esta campaña estará en el mensaje a futuro. La razón es simple: si el escenario acaba derivando en tipos más altos durante más tiempo, el impacto sobre el negocio bancario puede empezar a ser más visible a partir de 2027.