Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco
Sacyr llega a la publicación de sus resultados del primer trimestre de 2026 con una expectativa razonablemente positiva. La compañía presentará sus cifras tras el cierre del mercado del 29 de abril y celebrará conferencia con analistas al día siguiente a las 12:00, en una cita donde el foco no estará solo en el dato, sino también en la capacidad del grupo para seguir demostrando que su modelo concesional mantiene tracción, visibilidad y crecimiento.
La base de la tesis es clara. Aunque los activos de Colombia vendidos en 2025 ya no aportarán al perímetro, esa salida debería quedar compensada por la entrada de nuevos activos en Chile y Paraguay, por el mayor volumen de proyectos en construcción y por el sólido comportamiento del negocio del agua, que sigue siendo una de las piezas más fiables del grupo.
La lectura operativa del trimestre apunta a un escenario de crecimiento sostenido. El mercado debería encontrarse con una cuenta de resultados que sigue avanzando gracias a la combinación de nuevos activos concesionales, más actividad en construcción y el empuje recurrente del agua, donde se espera otra vez crecimiento de doble dígito.
Eso ayuda a compensar la salida de Colombia y permite mantener una historia de expansión bastante sólida. No parece un trimestre pensado para sorprender de forma espectacular, pero sí para reafirmar que Sacyr sigue generando crecimiento incluso cuando cambia parte de su perímetro.
En términos generales, se esperan márgenes estables. El EBIT podría mantenerse prácticamente plano por el mayor peso de las amortizaciones, pero esa presión debería quedar compensada por un menor resultado financiero, lo que permitiría cerrar el trimestre con crecimiento de doble dígito en beneficio neto.
Esta combinación es importante porque deja una lectura bastante limpia: el negocio sigue creciendo, los márgenes no se deterioran y la parte baja de la cuenta puede incluso mejorar con más claridad. En una compañía como Sacyr, donde la visibilidad a medio plazo importa mucho, eso refuerza la sensación de estabilidad operativa.
Uno de los puntos que el mercado seguirá con más atención será la deuda neta con recurso. Aquí lo esperable es cierto repunte, condicionado por varios factores al mismo tiempo: la estacionalidad del circulante, el pago del dividendo y el traslado a la matriz de un préstamo de 90 millones de euros vinculado al Canal de Panamá, aprovechando mejores condiciones de refinanciación.
Ese aumento no debería interpretarse de forma especialmente negativa, entre otras cosas porque ya estaba contemplado en valoración y porque el nivel de inversión previsto para este trimestre debería caer con fuerza frente al mismo periodo del año pasado. Aun así, es uno de esos puntos que el mercado va a querer ver bien explicados.
Más allá de las cifras, la conferencia puede traer varios elementos relevantes para la cotización. Por un lado, es previsible que se anuncie el dividendo en efectivo de julio tras la junta general de accionistas. Por otro, el mercado estará pendiente de si se confirma algún incentivo para el equipo directivo ligado a la evolución bursátil de los próximos años.
Pero probablemente el foco más importante esté en la visibilidad sobre nuevas adjudicaciones concesionales. Sacyr sigue contando con un pipeline atractivo de proyectos, y cualquier comentario sobre ritmo de adjudicación, selectividad o potencial de crecimiento futuro puede pesar mucho más que una décima arriba o abajo en el EBITDA trimestral.
La tesis sobre Sacyr sigue apoyándose en un modelo donde las concesiones, la construcción y el agua permiten combinar crecimiento con visibilidad. Si el primer trimestre confirma ese patrón, el mercado debería seguir viendo al valor como una historia de calidad dentro del sector.
En resumen, Sacyr llega al 1T26 con opciones de presentar una foto operativa sólida y con varios catalizadores alrededor de la conferencia. El dato puede ser bueno, pero lo que realmente puede dar más recorrido a la acción es que la compañía refuerce la sensación de que su hoja de ruta sigue siendo clara, ejecutable y con potencial de seguir generando valor en los próximos años.