Santiago Niño Becerra

Mi opinión sobre las anfetas blacklabel que el BCE despacha en su bar de Frankfort

Capitalbolsa | 21 jun, 2012 11:36

Del plan de pagos a proveedores acuñado por el Gobierno del reino lo que más interesa es, como suele ser, aquello de lo que no se habla. Era obvio que los ayuntamientos aceptarían las condiciones que se les impusiera porque así ganaban tiempo (discutiendo esas condiciones también lo ganaban: por ello discutieron): ganaban tiempo porque no tenían pasta para pagar: si no ya hubiesen pagado, y la expectativa de tenerla en el futuro era, cuanto menos vaga; es decir, no había discusión: iban a aceptar.

Pero, ¿qué sucederá si los ayuntamientos, después, no pueden pagar los anticipos de pagos?. (Avales del Estado al margen: residentes en ayuntamientos comedidos y morigerados avalando a ayuntamientos gastadores y manirrotos. ¿Es eso correcto?).
Pensemos. Esas cantidades serán descontadas de las transferencias que Estado y regiones les realizan, por lo que los municipios dispondrán de menos fondos y la cantidad y la calidad de los servicios que prestan caerán. Es de suponer que se producirán agrupaciones de municipios y que los nuevos y viejos entes locales realizarán limpiezas, lo que hará que el desempleo aumente; también es de suponer que aumentarán los tipos en sus figuras fiscales, y el IBI decididamente, pero nada de esto será suficiente por lo que habrá nuevos ruegos y peticiones al Estado.
Como el Estado no tendrá ni un céntimo lo más lógico será que se permita a los ayuntamientos que se endeuden más, lo que supondrá regresar a la casilla de salida con la deuda de los municipios creciendo y creciendo, siempre y cuando tal deuda pueda ser colocada, es decir, siempre y cuando esa deuda sea comprada. O no, y la salida será la miseria y la quita.
Independientemente de que este plan de anticipos de pagos a acreedores municipales cumpla su cometido: reducir o eliminar la deuda con proveedores, obvia el que, pienso es EL problema de los municipios de España: la causa de que se haya llegado a esta situación, es decir, el problema no es tanto la deuda como la causa de tal deuda, y de eso no se está diciendo ni pío.Y por cierto, ¿alguien se ha planteado que en España puede que hayan demasiados-muchos ayuntamientos?.
Me preguntan mi opinión sobre las anfetas blacklabel que el BCE despacha en su bar de Frankfort. Cuando no vean claro algo recurran a la Historia. En el siglo XVI los Fugger prestaban a las haciendas Reales, y las Coronas -cuyo poder venía de Dios, recuerden- negociaban y concedían, y con los dineros obtenidos hacían y deshacían sin dar cuenta a nadie porque ninguna falta hacía que lo hiciesen teniendo en cuenta el origen de su mando; evidentemente para los prestamistas la garantía era máxima. Hoy el BCE regala fondos a la banca y esta presta a los Estados comprándole unos papeles con los que puede negociar y cuya garantía es cuasi divina porque han sido bendecidos por agencias y calificadores.Antes al pueblo nada llegaba de tales préstamos pero tenía que pechar con pagos y rendimientos. Hoy a la ciudadanía llegan los ecos de los mercados y de sus resultas tiene que soportar recortes e impuestos.
Antes el pueblo estaba al albur de una Corona y de unos mercaderes y hoy lo está de unos mercados y de mercaderes semejantes. Cierto: la esperanza de vida era de casi treinta años en el siglo XVI y hoy lo es de más de setenta y cinco, pero desde los 1800 se sabe que un hombre libre rinde más que uno esclavo.
El resumen simple. De cara a los dineros: ¿cinco siglos de Historia para llegar a esto?.
Y a otro nivel en la misma película la recomendación de los bancos centrales y del mismo BCE a la banca europea: que pidan mucho, que acumulen pasta en los cajones: ya no es feo hacerlo y nadie pensará mal de quienes lo hagan. ¿Se imaginan el motivo?: acumular para el Invierno que se avecina, aunque solo sea papel de periódico y no genuino Goretex.
("Lo primero que hay que hacer es firmar el Tratado Fiscal. Lo segundo es ver como generar crecimiento". Son palabras de Frau Angela Merkel en Bruselas, en la cumbre que dio paso al Tratado Fiscal. Lo peor de todo es que tiene razón. La capacidad de endeudamiento de todo el mundo está agotada; no hay recursos suficientes, ni para todo, ni para seguir como se iba; existe un exceso de capacidad que solo podía ocuparse con deuda. Se ha llegado a un punto en que hay que limpiar para crecer priorizando lo que sea necesario.
Lo que no tengo claro es que Alemania que no ha sabido / querido / podido arreglar su casa tenga ideas que aportar al conjunto; tampoco tengo claro que Frau Merkel, un animal político, tenga claro lo anterior: supondría su fin).
Las empresas (las que pueden, claro) están guardando billetes debajo de los cojines, tras los respaldos de las butacas, en los botes de lápices; ya se imaginan porqué: no va a haber ni un duro: recuerden al Sr. Alfredo Sáez (parece que solo lo recuerde yo): reducción de crédito de 200 mM€.
Lo que pasa es que la cosa es más gorda aún: si ni las empresas grandes van a poder acceder a pasta en 'los bancos', ¿se imaginan que va a pasar con las pequeñas?. Y no, esto no es 'autofinanciación', esto es otra cosa. Autofinanciación es programar qué hacer con excedentes de cashflow y conseguir rentabilidades reales y financieras con ellos; esto es arramblar con lo que se pueda porque mañana puede que no haya.
¿Aviso a navegantes?, no alerta para bañistas. 
¿Por qué en comunicado final de la cumbre del G - 20 no se dijo ni pío sobre el hecho de que en la crisis sistémica en la que estamos metidos el que el resto del mundo esté sosteniendo a USA es un elemento hiperesencial?.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.
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