Mercedes-Benz ha presentado unos resultados del primer trimestre de 2026 que confirman la presión que atraviesa el grupo, especialmente en márgenes y en su negocio de coches. Aunque algunas partidas han superado las expectativas, la fotografía de fondo sigue siendo débil: menores entregas, ingresos a la baja y un deterioro relevante de la rentabilidad operativa.
Las entregas del grupo cayeron un 6% en el trimestre, hasta unas 500.000 unidades. El principal lastre volvió a estar en China, donde las ventas descendieron un 27%. Este mercado representa cerca del 30% de las ventas totales del grupo, por lo que su debilidad tiene un impacto directo sobre la evolución general de Mercedes-Benz.
El contraste con otras regiones es claro. En Europa, las entregas avanzaron un 7%, mientras que en Estados Unidos crecieron un 20%. Sin embargo, la mejora en estas zonas no fue suficiente para compensar el fuerte deterioro chino.
El problema de Mercedes-Benz no es solo coyuntural. China combina menor demanda, competencia agresiva de fabricantes locales y exceso de capacidad, lo que dificulta una recuperación rápida.
Los ingresos del trimestre se situaron en 31.602 millones de euros, un 5% menos que en el mismo periodo del año anterior. El EBIT cayó un 17%, hasta 1.904 millones de euros, mientras que el beneficio neto atribuible descendió un 15%, hasta 1.418 millones.
El punto más delicado sigue estando en los márgenes. El margen EBIT del grupo bajó hasta el 6,0%, frente al 6,9% del primer trimestre de 2025. En el segmento de coches, la presión fue todavía más visible: el margen se redujo al 4,1%, desde el 7,3% anterior.
Aunque el EBIT y el beneficio neto superaron las previsiones, el deterioro operativo confirma que la compañía continúa atravesando un entorno exigente, con menor volumen, presión comercial y menor capacidad de trasladar costes al precio final.
Mercedes-Benz mantiene sus objetivos para 2026. La compañía espera ingresos en línea con 2025, un EBIT significativamente superior y un margen EBIT en coches de entre el 3% y el 5%. Para furgonetas, el margen previsto se sitúa entre el 8% y el 10%.
El grupo también reitera sus objetivos de medio plazo: reducir la capacidad productiva hasta 2,2 millones de vehículos en 2028, aproximadamente un 10% menos, y alcanzar un margen EBIT en coches de entre el 8% y el 10%.
Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos. La compañía advierte de que el conflicto en Irán podría afectar negativamente a la confianza de los consumidores y, en consecuencia, a la compra de vehículos. A ello se suma el riesgo arancelario en Estados Unidos, después de que se haya planteado una posible subida de aranceles a las importaciones de automóviles europeos.
Mercedes-Benz necesita recuperar márgenes en un entorno difícil: China no ayuda, la competencia aumenta y el riesgo de aranceles añade una capa adicional de incertidumbre.
Tras estos resultados, las estimaciones se revisan a la baja por una mayor presión prevista en márgenes y por una prima de riesgo más elevada en la valoración. El precio objetivo desciende hasta 51,9 euros, desde los 58,6 euros anteriores, mientras que la recomendación se mantiene en vender.
La acción ya ha corregido cerca de un 15% desde la última actualización de febrero, pero el potencial sigue siendo limitado. Con una cotización próxima a los niveles del nuevo precio objetivo, el valor no ofrece suficiente margen de seguridad en un contexto de demanda débil en China y presión creciente sobre la rentabilidad.
En resumen, Mercedes-Benz sigue siendo una compañía de elevada calidad industrial, pero sus resultados reflejan una realidad incómoda: vender menos en China, defender márgenes y sostener beneficios será complicado. Hasta que haya señales claras de estabilización en su principal mercado asiático, el perfil bursátil del valor seguirá siendo poco atractivo.