Meliá ha anunciado su decisión de finalizar los servicios de gestión y comercialización de 15 de los 35 hoteles que mantiene en Cuba. Según explica Iván San Félix, analista financiero de Renta 4, estos establecimientos están vinculados a Gaesa, sociedad bajo el control de las Fuerzas Armadas cubanas y expuesta al riesgo de sanciones por parte de la administración estadounidense.
La decisión supone un repliegue relevante desde el punto de vista estratégico, aunque su impacto económico directo parece reducido. Según Renta 4, pocos de los otros 20 hoteles que Meliá conserva en la isla estarían actualmente operativos, lo que limita el efecto real de la medida sobre la actividad del grupo.
El peso de Cuba dentro de la cuenta de resultados de Meliá es hoy muy reducido. La isla aportó en 2025 unos 11,5 millones de euros en ingresos, lo que equivale aproximadamente al 0,5% del total de ingresos hoteleros y de los ingresos totales del grupo.
En términos de rentabilidad, la contribución también fue limitada. Renta 4 estima que Cuba aportó en torno a 5 millones de euros al EBITDA, alrededor del 2% del EBITDA antes de venta de activos. Por tanto, aunque la noticia es negativa desde el punto de vista de presencia internacional, el deterioro financiero directo no parece significativo.
La lectura principal no está en el impacto contable inmediato, sino en el deterioro operativo y político de Cuba como destino hotelero para Meliá.
Según San Félix, la situación en Cuba no terminó de recuperarse tras la pandemia y se ha agravado desde comienzos de año. La escasez de combustible y la fuerte reducción de la conectividad aérea han deteriorado todavía más las condiciones operativas para las cadenas hoteleras.
En este contexto, la salida de estos 15 hoteles puede interpretarse como una decisión defensiva. Meliá reduce exposición a un mercado con menor visibilidad, más problemas operativos y mayor riesgo político, al tiempo que evita quedar expuesta a eventuales sanciones vinculadas a Gaesa.
La valoración de Renta 4 es clara: la noticia es negativa, pero su impacto es muy limitado. La firma considera acertada la decisión de cerrar estos hoteles, precisamente porque permite reducir riesgos en un país cuya situación se ha deteriorado de forma significativa.
Renta 4 mantiene su recomendación de Mantener sobre Meliá, con un precio objetivo de 10,5 euros por acción. El mensaje de fondo es que la compañía pierde presencia en un mercado históricamente relevante, pero evita un riesgo mayor en un entorno donde la visibilidad operativa es baja.
La medida es incómoda, pero racional: Meliá sacrifica una parte de su exposición a Cuba para protegerse de riesgos regulatorios, sanciones y un deterioro operativo que ya venía arrastrándose desde hace años.
En conjunto, el repliegue en Cuba no cambia de forma sustancial la tesis financiera de Meliá, pero sí confirma que el mercado cubano ha perdido atractivo en el corto y medio plazo. La prioridad pasa ahora por preservar rentabilidad y concentrar recursos en destinos con mayor estabilidad, mejor conectividad y menor riesgo político.

