A la luz del último informe de Aránzazu Bueno (Bankinter), mantenemos una visión prudente sobre Acciona Energía. La compañía ajusta a la baja sus guías operativas para 2025, aumenta el apalancamiento por retrasos en la rotación de activos y ofrece un potencial de revalorización limitado frente a su nuevo precio objetivo de 22,9 €/acción.
Según el análisis de Aránzazu Bueno, el equipo gestor recorta la guía de EBITDA operativo 2025 hasta 950 M€ (–5% vs. objetivo previo y –9,5% vs. 2024), principalmente por retrasos en la puesta en marcha de proyectos y menor recurso eólico en algunos mercados. La producción consolidada se situaría en 25 TWh frente a los 26 TWh inicialmente previstos, mientras que el precio medio capturado rondaría los 60 €/MWh, un 13% por debajo de 2024. De cara a 2026, resultará complicado mejorar de forma relevante este EBITDA, ya que la mayoría de coberturas y PPAs se sitúan en el rango 55–60 €/MWh.
En rotación de activos, Acciona Energía prevé cerrar en 2025 unas ventas en torno a 800 M€, lejos del rango inicial de 1.500–1.700 M€. El grupo trabaja en operaciones adicionales por unos 1.000 M€, pero su cierre se desplazaría ya a 2026. Este desfase, tal y como subraya Aránzazu Bueno, implica una deuda neta cercana a 4.200 M€ a final de 2025, frente a la guía previa de 3.500 M€, y un ratio Deuda Neta/EBITDA en torno a 4,4x (vs. 3,5x inicialmente). El balance queda más tensionado a la espera de materializar las desinversiones previstas.
La incertidumbre regulatoria y arancelaria en EE. UU. ha llevado a la paralización temporal de dos proyectos de baterías en Texas (400 MW/800 MWh), lo que obliga a redirigir parte del esfuerzo inversor hacia nuevas oportunidades en Chile y Sudeste Asiático. El capex antes de rotación se ajusta a 1.400–1.450 M€, desde los 1.300 M€ revisados y 1.500 M€ iniciales. Aunque estas alternativas internacionales abren nuevas vías de crecimiento, la estrategia de inversión se vuelve más selectiva y conservadora, lo que limita la capacidad de compensar plenamente la generación que se vende vía rotación de activos.
En conjunto, y conforme destaca el informe de Aránzazu Bueno, Acciona Energía combina un entorno de precios menos favorable, un pipeline de proyectos algo más lento y un nivel de endeudamiento elevado mientras no se ejecuten las ventas de activos pendientes. Esta combinación reduce la visibilidad sobre el crecimiento orgánico de EBITDA en 2026 y dificulta que el mercado reconozca de inmediato el valor intrínseco del grupo.
El modelo de descuento de flujos de caja de Bankinter sitúa el valor razonable de Acciona Energía en 22,9 €/acción, lo que supone un potencial de revalorización inferior al 9% frente a los niveles actuales. Con un PER 2025e cercano a 11x y una rentabilidad por dividendo alrededor del 2%, la acción ya recoge buena parte de las expectativas razonables de recuperación operativa. En el contexto actual, en el que muchos inversores priorizan compañías con alta visibilidad en generación de caja y dividendos elevados, la tesis de inversión en Acciona Energía se mantiene, en nuestra opinión, como una posición de carácter más neutral que claramente direccional al alza.