El mercado apuesta a que Trump dará marcha atrás… pero el riesgo sigue ahí
Actualizado : 08:22
- Wall Street empieza a descontar que Trump intentará rebajar pronto la guerra con Irán por su coste político.
- La subida del crudo, la caída bursátil y el desgaste electoral aumentan la presión sobre la Casa Blanca.
- El mercado confía en una desescalada, pero el riesgo sigue siendo que el conflicto no sea tan fácil de cerrar.
Wall Street empieza a apoyarse en una idea que gana fuerza: la impopularidad de la guerra con Irán puede empujar a Donald Trump a rebajar el conflicto antes de que el coste político sea mayor. Según explica Alex Harring, varios estrategas consideran que el mercado está descontando ya una salida relativamente rápida, no tanto por una mejora militar clara sobre el terreno, sino porque la presión electoral, el encarecimiento de la energía y el deterioro financiero empiezan a pesar demasiado sobre la administración estadounidense.
La política entra de lleno en la ecuación del mercado
El argumento central es que una guerra larga podría salir muy cara a Trump y al Partido Republicano. Ed Yardeni sostiene que los mercados descuentan que el presidente intentará declararse vencedor en breve y cerrar el episodio antes de que el desgaste se agrave. La razón es evidente: un conflicto prolongado puede dañar las mayorías republicanas en el Congreso de cara a las elecciones de mitad de mandato.
En la misma línea, Bank of America apunta a que los sondeos sobre la gestión económica de Trump han caído a nuevos mínimos en su segundo mandato, lo que crea un fuerte incentivo para enfriar la guerra. Deutsche Bank también cree que el encarecimiento de la gasolina, la subida de tipos y el escaso respaldo popular a la intervención militar son factores que juegan en contra de la Casa Blanca. Las encuestas citadas en el texto muestran un apoyo social limitado a la ofensiva, algo que reduce el margen político para sostener una escalada larga.
Mercados bajo presión, pero aún confiando en una salida
La presión del mercado es real. Desde el inicio de la guerra, el Brent ha subido más de un 50%, el S&P 500 cae en marzo, el Dow encadena su cuarta semana negativa y la rentabilidad del bono a dos años se ha tensado con fuerza. El mensaje es claro: el mercado ya está notando el impacto del conflicto sobre inflación, beneficios y consumo.
Sin embargo, algunas firmas creen que las bolsas no han caído todavía más precisamente porque descuentan que Trump terminará intentando una desescalada. De hecho, Deutsche Bank entiende que la renta variable ya está absorbiendo buena parte del golpe energético, y Michael Hartnett, de Bank of America, plantea una estrategia táctica para ese escenario: vender dólar por encima de ciertos niveles, comprar bonos largos cerca del 5% de rentabilidad y tomar posiciones en el S&P 500 por debajo de 6.600 puntos.
El problema es que esa tesis puede fallar. Varios inversores temen que esta vez no sea tan sencillo dar marcha atrás. El estrecho de Ormuz, clave para el transporte de cerca del 20% del crudo mundial, sigue gravemente afectado desde el comienzo del conflicto el 28 de febrero de 2026. Aunque Washington quisiera bajar el tono, no está nada claro que la normalización del flujo energético vaya a ser rápida ni que Irán acompañe esa desescalada.
Reflexión de Capital Bolsa
Nuestra lectura es que la bolsa está construyendo una esperanza bastante concreta: que el coste político obligue a Trump a cerrar el conflicto antes de que el shock energético y la caída de popularidad se conviertan en un problema electoral mayor. Puede ocurrir, sí, pero basar una estrategia de mercado en una decisión política tan incierta tiene riesgo.
Aquí el punto ciego es evidente: aunque la Casa Blanca quiera desescalar, el daño sobre petróleo, inflación y confianza puede prolongarse más que el relato político. Por eso tiene sentido mantener prudencia, priorizar sectores defensivos o ligados a energía y evitar perseguir rebotes agresivos mientras Ormuz siga siendo una fuente real de disrupción. El mercado está aguantando por expectativa; si esa expectativa se rompe, el ajuste puede acelerarse.