"¿Cuál podría ser la respuesta de Irán ante un eventual ataque de EE.UU.?"

Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad

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Capitalbolsa | 25 feb, 2026

Actualizado : 19:26

Puntos Clave
  • El despliegue aéreo de EE. UU. frente a Irán apunta a una campaña de ataques sostenidos, no a una acción puntual.
  • La capacidad de respuesta convencional de Irán es limitada y se centraría en misiles, drones, Estrecho de Ormuz y “proxys”.
  • Irán cuenta con pocos aliados reales y el apoyo de Rusia y China sería sobre todo político y retórico, no militar directo.

Contexto: hacia un posible ataque aéreo sostenido


La situación actual sugiere que estamos a pocos días, quizá a pocas horas, de un ataque aéreo sostenido de EE. UU. contra Irán, con una duración potencial de varios días o semanas. El objetivo principal serían infraestructuras militares, centros de mando, bases aéreas, sistemas de defensa antiaérea e industria militar, además de posibles ataques selectivos contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní, como ya se ha visto en episodios anteriores.

El volumen de fuerzas que está desplegando EE. UU. —especialmente en términos de aviones cisterna y sistemas de alerta temprana (AWACS)— recuerda al despliegue ruso previo a la invasión de Ucrania. El hecho de que estos medios se desvíen de otras misiones y dejen huecos en otras áreas indica que el despliegue no puede prolongarse indefinidamente sin coste, lo que refuerza la impresión de que el ataque tendría que producirse en un plazo relativamente corto.

Capacidad de respuesta militar de Irán


Desde el punto de vista convencional, Irán tiene una capacidad limitada para responder de forma eficaz a una campaña aérea masiva de EE. UU. Su fuerza aérea y sus sistemas de defensa antiaérea están por detrás, tanto en cantidad como en calidad, de los medios que Washington puede proyectar sobre la región.

Por ello, la respuesta más plausible de Teherán no pasarían por enfrentamientos aéreos directos o grandes operaciones navales de superficie, sino por el uso intensivo de capacidades asimétricas: misiles balísticos y de crucero, drones, fuerzas navales ligeras y acciones indirectas a través de grupos aliados en la región.

Escenarios de respuesta iraní


Un primer escenario sería el ataque mediante misiles balísticos de alcance medio e intermedio y drones contra Israel y contra posibles bases de EE. UU. en la región, especialmente en Arabia Saudí y Jordania. Precisamente estas unidades —baterías de misiles, lanzaderas móviles y centros de mando— se convertirían en objetivos prioritarios de los bombardeos estadounidenses.

Estados Unidos, por su parte, ha reforzado el despliegue de sistemas antimisiles Patriot y THAAD, buscando interceptar parte de esos proyectiles y reducir el impacto de una eventual represalia iraní.

Un segundo eje de respuesta probable pasaría por intentar cerrar o dificultar el tráfico en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el suministro mundial de petróleo. Irán podría recurrir a una combinación de unidades navales ligeras, minas, misiles antibuque y sistemas de defensa costera. Estas capacidades, sin embargo, serían también objetivos prioritarios en las primeras oleadas de ataques de EE. UU., que trataría de mantener abierto el tráfico marítimo por razones económicas y estratégicas.

Como tercer elemento, Teherán podría incrementar la actividad de sus “proxys” regionales, especialmente Hizbulá en el Líbano, a pesar del desgaste sufrido por la organización tras la acción israelí, incluida la campaña de los llamados “móviles explosivos”. Ese aumento de presión indirecta podría plasmarse en ataques contra Israel o contra intereses occidentales en la región.

Aliados de Irán y límites del apoyo externo


En términos estrictos, Irán apenas cuenta con aliados formales. Es un país aislado y, en buena medida, despreciado dentro del propio mundo musulmán, donde mantiene una rivalidad estructural con Arabia Saudí y con buena parte del bloque suní.

El apoyo de Rusia podría ser principalmente político y material limitado (inteligencia, armamento, cooperación tecnológica), pero Moscú está fuertemente condicionado por su implicación en Ucrania y por sus propias restricciones económicas y militares. Algo similar ocurre con China: es previsible una condena política de los ataques y cierto respaldo retórico, pero su prioridad estratégica es otra, y difícilmente arriesgará un choque directo con EE. UU. por Irán.

Conclusión: conflicto asimétrico y riesgo regional


En resumen, ante un ataque aéreo sostenido de EE. UU., Irán difícilmente podría responder en un plano convencional simétrico. Su reacción más probable combinaría ataques con misiles y drones sobre objetivos en Israel y sobre bases estadounidenses, intentos de perturbar la navegación en el Estrecho de Ormuz y una intensificación de la presión a través de grupos aliados en la región.

La ausencia de aliados fuertes y comprometidos militarmente limita la capacidad de Teherán para escalar el conflicto más allá de su entorno inmediato, pero no reduce el riesgo de inestabilidad regional, de impacto en los mercados energéticos y de episodios de violencia indirecta que podrían prolongarse en el tiempo incluso después de una primera fase de ataques y contraataques.

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