Ni el oro ni los bonos sirven de refugio: el mercado teme más inflación

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Capitalbolsa | 13 jul, 2026

Puntos clave
  • El oro, la plata y los bonos estadounidenses caen pese al aumento del riesgo geopolítico.
  • La rentabilidad del Treasury a diez años sube hasta el 4,585%.
  • El mercado prioriza el riesgo inflacionista derivado del petróleo frente a la búsqueda de refugio.

Los activos considerados tradicionalmente como refugio registran caídas este lunes, pese a que la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana ha elevado la preocupación geopolítica en los mercados.

El comportamiento resulta, a primera vista, poco habitual. En momentos de elevada incertidumbre, los inversores suelen aumentar su exposición al oro y a la deuda pública estadounidense. Sin embargo, tanto los metales preciosos como los bonos están sufriendo ventas durante las primeras horas de la jornada.

Suben las rentabilidades de los bonos

La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años avanza un punto básico, hasta situarse en el 4,585%. Los rendimientos y los precios de los bonos se mueven en direcciones opuestas, por lo que este incremento refleja una caída en la cotización de la deuda.

La reacción sugiere que los inversores están prestando más atención a las posibles consecuencias inflacionistas de la escalada en Oriente Medio que a la función defensiva de los bonos soberanos.

El repunte del petróleo amenaza con alimentar la inflación y mantener elevados los tipos de interés.

El fuerte avance del crudo puede traducirse en mayores costes energéticos y dificultar el proceso de moderación de los precios. Este escenario reduciría el margen de la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria y podría obligarla a mantener los tipos de interés en niveles elevados durante más tiempo.

El oro y la plata tampoco actúan como refugio

El oro al contado retrocede un 1,22%, hasta los 4.070,21 dólares por onza, a pesar del aumento de la tensión militar y de la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz.

Las caídas son todavía más intensas en la plata, que pierde un 2,8% y se sitúa en 58,18 dólares por onza.

El descenso simultáneo de los metales preciosos y los bonos puede estar relacionado con una combinación de recogida de beneficios, necesidad de liquidez y expectativas de que el encarecimiento de la energía mantenga elevadas las rentabilidades reales.

Una reacción que rompe el patrón habitual

La evolución de la jornada muestra que una escalada geopolítica no provoca automáticamente una subida de todos los activos defensivos. Cuando el conflicto amenaza directamente al suministro energético, el temor a una nueva aceleración de la inflación puede imponerse sobre la búsqueda tradicional de refugio.

En este contexto, los inversores vigilarán la evolución del petróleo, las expectativas sobre los tipos de interés y el comportamiento del dólar para determinar si las caídas del oro y de la deuda son un movimiento puntual o el inicio de un ajuste más amplio.

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