SpaceX dispara el FOMO, pero puede ser una trampa peligrosa para los inversores próximos a jubilarse

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Capitalbolsa | 11 jun, 2026

Puntos clave
  • La OPV de SpaceX está generando una fuerte sensación de FOMO entre inversores minoristas.
  • Kurt Supe advierte de que este tipo de operaciones puede ser especialmente peligroso para quienes se acercan a la jubilación.
  • El principal riesgo no es que SpaceX sea una mala empresa, sino pagar una valoración extrema con dinero que puede necesitarse a corto plazo.

La salida a Bolsa de SpaceX se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos financieros del año. La compañía de Elon Musk busca debutar en el Nasdaq con una valoración aproximada de 1,75 billones de dólares, a un precio de referencia de 135 dólares por acción. La expectación es enorme, pero también lo son los riesgos para determinados perfiles de inversor.

Según Kurt Supe, asesor especializado en planificación de jubilación, el problema no está solo en la compañía ni en su potencial de crecimiento. El verdadero peligro está en que muchos inversores, especialmente los mayores de 50 años, puedan dejarse arrastrar por el miedo a quedarse fuera de una operación histórica.

El FOMO no es una estrategia de inversión

Cuando los mercados llevan años subiendo, el riesgo parece desaparecer. Las pérdidas se perciben como algo lejano y los inversores empiezan a comparar su cartera con lo que podrían haber ganado en el activo más especulativo del momento. Ese cambio psicológico es peligroso: sustituye la planificación por la ansiedad de no participar.

En el caso de SpaceX, la narrativa es muy potente. La compañía combina cohetes, satélites, Elon Musk, tecnología espacial y una posible demanda minorista sin precedentes. Pero una buena historia no convierte automáticamente cualquier precio en una buena inversión.

Para un inversor joven, una caída fuerte puede ser un contratiempo. Para alguien próximo a la jubilación, puede alterar de forma permanente su plan financiero.

El riesgo de secuencia de rendimientos

Supe recuerda un concepto clave: el riesgo de secuencia de rendimientos. Mientras una persona trabaja, ahorra y no necesita retirar dinero, una caída puede incluso ser una oportunidad para comprar más barato. Pero cuando alguien está cerca de la jubilación o ya está retirando capital para vivir, el orden de los rendimientos importa mucho.

Una caída severa en los primeros años de jubilación puede dañar la cartera incluso aunque el mercado se recupere después. Si el inversor tiene que vender activos depreciados para financiar sus gastos, reduce el capital que podrá beneficiarse de la recuperación posterior.

La lección del año 2000

El ejemplo de la burbuja puntocom sigue siendo relevante. A finales de los años noventa, muchas compañías parecían imparables y numerosos inversores pensaron que las reglas tradicionales habían dejado de aplicarse. Después llegaron tres años consecutivos de pérdidas para el S&P 500: -10,14% en 2000, -13,04% en 2001 y -23,37% en 2002.

Quien se jubiló justo antes de esa caída y dependía de una cartera demasiado concentrada en acciones sufrió un golpe difícil de reparar. No fue solo la magnitud de la pérdida, sino el momento en que llegó.

Un plan de jubilación que no contempla una recesión, una crisis financiera o una caída severa de mercado no es un plan: es una apuesta disfrazada de confianza.

SpaceX: una compañía excepcional, pero una valoración extrema

La advertencia de Supe no implica negar el potencial de SpaceX. La compañía puede ser una de las historias empresariales más relevantes de las próximas décadas. Pero la valoración importa. A los niveles planteados para la OPV, SpaceX cotizaría en torno a 95 veces ventas anuales, después de registrar una pérdida neta de 4.900 millones de dólares en 2025, pese a que sus ingresos crecieron un 33% hasta 18.700 millones.

Además, la estructura de la operación añade complejidad. Según las estimaciones citadas, los inversores minoristas podrían recibir alrededor del 30% de la oferta, mientras que solo un 3% de las acciones quedaría inicialmente en circulación. Esto puede aumentar la volatilidad y favorecer fuertes movimientos de precio en los primeros días.

Reducir riesgo antes de que sea tarde

El momento de reducir riesgo no es después de una caída, sino cuando los mercados aún están fuertes y la euforia domina el ambiente. Para quienes han pasado décadas construyendo patrimonio, el objetivo principal no debería ser perseguir cada gran historia de mercado, sino proteger la estabilidad financiera conseguida.

SpaceX puede subir con fuerza en su debut. También puede corregir de forma violenta si la valoración, la demanda o las expectativas no encajan. La cuestión es simple: nadie lo sabe con certeza. Y para un inversor próximo a la jubilación, esa incertidumbre no debe financiarse con el capital que necesita para vivir.

La salida a Bolsa de SpaceX puede ser una oportunidad para algunos perfiles agresivos y con horizonte largo. Para inversores mayores, la prioridad debería ser otra: no permitir que una historia espectacular, por atractiva que parezca, ponga en riesgo un plan financiero construido durante décadas.

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