Schwab avisa: se acabó la era de las ganancias fáciles en Bolsa

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Capitalbolsa | 09 jul, 2026

Puntos clave
  • Schwab advierte de que termina la etapa de ganancias fáciles en los grandes índices.
  • La nueva “era del temperamento” implicaría más inflación, volatilidad geopolítica y perturbaciones de oferta.
  • Los estrategas recomiendan más selección, diversificación y flexibilidad frente a la inversión pasiva en índices.

Los inversores podrían estar entrando en una etapa mucho más exigente para los mercados. Liz Ann Sonders, estratega jefe de inversiones de Charles Schwab, y Kevin Gordon, responsable de investigación y estrategia macroeconómica de la firma, advierten de que la era de las ganancias fáciles en los grandes índices ha terminado.

Según ambos estrategas, el mercado ha dejado atrás la llamada “gran moderación”, un largo periodo marcado por desinflación, baja volatilidad y relativa estabilidad en las cadenas de suministro. En su lugar, Schwab habla de una nueva “era del temperamento”, caracterizada por inflación más volátil, tensiones geopolíticas frecuentes y shocks de oferta más recurrentes.

Un entorno menos cómodo para la Fed

El nuevo escenario recuerda, aunque sin llegar a sus extremos, al periodo comprendido entre los años sesenta y los noventa: más inflación, más volatilidad macroeconómica, más episodios geopolíticos y ciclos económicos menos lineales. La diferencia es que ahora el mercado parte de valoraciones exigentes, fuerte concentración en megacapitalizadas y una Reserva Federal con menos margen para actuar como red de seguridad permanente.

Para Sonders y Gordon, uno de los grandes cambios está en la relación entre bonos y acciones. La correlación entre el rendimiento del Treasury a 10 años y el S&P 500 ha entrado claramente en terreno negativo. Esto implica que, cuando suben las rentabilidades de los bonos por temor a más inflación, las acciones tienden a sufrir.

El mercado ya no puede confiar tanto en una Fed dispuesta a rescatar cada corrección bursátil.

La conclusión es relevante: los bancos centrales están peor preparados para responder a shocks de oferta. Si el problema viene de petróleo, guerra, aranceles o disrupciones productivas, bajar tipos puede no ser la solución adecuada. De hecho, podría agravar la inflación.

Inflación, Irán, aranceles e inteligencia artificial

Schwab considera que la inflación será la variable clave de esta nueva etapa. Los estrategas apuntan a varios factores capaces de provocar repuntes repetidos de precios: las tensiones entre Estados Unidos e Irán, las oscilaciones del petróleo, los aranceles y el despliegue de la inteligencia artificial.

Este último punto es importante. La IA puede generar ganancias de productividad a largo plazo, pero, de momento, también está impulsando una fuerte demanda de energía, centros de datos, chips, cobre, equipos eléctricos e infraestructura. Esa presión inversora puede alimentar cuellos de botella antes de traducirse en una desinflación clara.

En este entorno, Schwab recomienda ser prudente con las compañías que basan su valoración en promesas de crecimiento muy lejanas. Cuando los tipos reales suben o la inflación se vuelve más incierta, el mercado penaliza con más dureza los beneficios que están demasiado lejos en el tiempo.

Menos índice, más selección

La firma también alerta sobre la concentración de los grandes índices. El comportamiento del S&P 500 puede parecer muy distinto según se mire al índice completo o a sus diez mayores compañías. Esa concentración reduce la utilidad de una exposición pasiva indiscriminada y aumenta la importancia de seleccionar sectores, industrias y valores concretos.

La nueva etapa favorece carteras más activas, flexibles y menos dependientes de los grandes índices.

Los estrategas creen que el nuevo régimen puede favorecer la inversión basada en factores, la diversificación real y una gestión más flexible. También aconsejan cautela al inmovilizar capital en bonos de largo plazo si la inflación vuelve a moverse de forma brusca, ya que las pérdidas en renta fija pueden coincidir con caídas en renta variable.

La advertencia de Schwab llega en un momento de renovada tensión geopolítica, con nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán y el mercado pendiente del estrecho de Ormuz. Los inversores suelen descontar rápidamente estos episodios, pero la tesis de Sonders y Gordon es que este tipo de shocks podrían ser más frecuentes de lo que el mercado está dispuesto a admitir.

El mensaje de Schwab no es necesariamente bajista, pero sí marca un cambio de régimen. La etapa en la que bastaba con comprar los grandes índices y confiar en una inflación benigna, tipos a la baja y apoyo permanente de la Fed puede haber quedado atrás.

Para el inversor, esto implica carteras más selectivas, atención a la calidad de beneficios, exposición equilibrada a sectores con poder de fijación de precios y prudencia con compañías excesivamente dependientes de tipos bajos o expectativas de crecimiento muy lejanas.

En resumen, Schwab no habla del fin de las oportunidades bursátiles, sino del fin de las oportunidades fáciles. La volatilidad, la inflación y la geopolítica vuelven al centro del tablero, y eso exige una forma distinta de invertir.

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