La IA transforma el calor de los centros de datos en una nueva economía energética

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Capitalbolsa | 27 ene, 2026

Actualizado : 18:00

Puntos clave
  • La IA está convirtiendo el exceso de calor de los centros de datos en una nueva fuente energética.
  • Las grandes tecnológicas impulsan redes de calefacción urbana reutilizando calor residual.
  • Europa lidera el modelo, aunque los costes y la infraestructura siguen siendo el gran reto.

El fuerte impulso de la inteligencia artificial está dando lugar a una nueva economía térmica. Según explican April Roach y Tasmin Lockwood, el enorme consumo energético de los centros de datos —tradicionalmente visto como un problema— empieza a convertirse en parte de la solución, gracias a la reutilización del calor residual generado por los chips de IA.

Cuando la IA calienta edificios

Un ejemplo paradigmático se encuentra en Dublín. Desde 2023, el campus de Tallaght de la Universidad Técnica de Dublín se calienta gracias al calor residual de un centro de datos cercano de Amazon Web Services. Esta instalación ya cubre cerca del 92% de la demanda térmica del campus, convirtiéndose en una prueba tangible de cómo la IA puede integrarse en soluciones energéticas reales.

Como señalan las autoras, los centros de datos siempre han generado calor sobrante, pero su aprovechamiento era limitado porque la temperatura era demasiado baja. El auge de la IA ha cambiado esta ecuación: más potencia de cálculo implica más calor… y nuevas oportunidades para capturarlo y reutilizarlo.

Refrigeración avanzada y temperaturas más útiles

Según explica Adam Fabricius, de Sav Systems y EnergiRaven, la clave está en los avances en refrigeración líquida. La IA permite trabajar con temperaturas más altas de forma eficiente, lo que reduce la necesidad de hardware adicional y facilita la conexión con redes de calefacción urbana.

Brendan Reidenbach, de la Agencia Internacional de la Energía, añade que este enfoque otorga a los centros de datos una “licencia social adicional”: transforma una infraestructura intensiva en energía en una fuente de calor descarbonizado para comunidades cercanas. No siempre es el modelo más rentable, pero sí uno de los más valiosos en términos sociales y medioambientales.

Irlanda, laboratorio de la nueva economía térmica

Irlanda se ha convertido en una especie de “pizarra en blanco”. Tras imponer una moratoria a nuevos centros de datos por la presión sobre la red eléctrica, el país dio marcha atrás al reconocer el potencial económico y energético ligado a la IA. Hoy, proyectos como el de Tallaght demuestran las ventajas de una planificación integrada entre operadores eléctricos, redes de calor y grandes tecnológicas.

El calor residual del centro de datos de AWS suministra el 100% de la red de calefacción gestionada por Heat Works, la primera empresa pública sin ánimo de lucro dedicada a este fin en Irlanda. Solo en 2024, el campus redujo unas 704 toneladas de CO₂, a pesar de haber ampliado sus instalaciones.

Europa avanza, pero no sin obstáculos

Europa lleva ventaja frente a Estados Unidos en redes de calefacción urbana, pero el modelo no está exento de dificultades. Ben Hertz-Shargel, de Wood Mackenzie, destaca que los centros de datos medianos, cercanos a grandes ciudades, son los mejor posicionados para distribuir calor residual. Sin embargo, los altos costes de capital, los retrasos regulatorios y la diferencia de ciclos de vida —30 años para una red térmica frente a 7-10 años para equipos de centros de datos— complican su escalado.

Este riesgo de “activos varados” es uno de los grandes frenos a una adopción masiva, aunque el interés de gobiernos y empresas sigue creciendo.

El papel de la tecnología: de Nvidia a nuevas startups

Empresas como Nexalus están llevando el concepto un paso más allá. Su tecnología de refrigeración líquida permite capturar calor a 55-60 ºC directamente de GPUs y CPUs, sin necesidad de bombas de calor, haciéndolo reutilizable de forma inmediata. Su CEO, Kenneth O’Mahony, defiende que los centros de datos deben verse no solo como consumidores, sino como generadores de energía.

Incluso Nvidia ha entrado en el debate con sus nuevos chips Rubin, diseñados para requerir menos refrigeración. Lejos de ser una amenaza, algunos proveedores de soluciones térmicas ven en ello una oportunidad para mejorar aún más la eficiencia y la reutilización del calor.

Un potencial enorme… si hay infraestructura

Un estudio de EnergiRaven y Viegand Maagøe estima que el calor residual de los centros de datos podría abastecer a 3,5 millones de hogares en 2035 si las redes térmicas crecen al mismo ritmo que la infraestructura de IA. Para países como el Reino Unido, que aspira a cubrir el 20% de su demanda de calefacción con redes urbanas en 2050, este modelo puede ser clave.

Reutilizar el calor implica usar la energía dos veces: primero para el cálculo y después para calentar hogares. El reto ahora no es tecnológico, sino de inversión, planificación urbana y voluntad política.

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