Estas 6 grandes acciones tienen precios de ganga en este momento y son una apuesta mucho mejor que las grandes tecnológicas.
Actualizado : 15:20
Puntos clave
- El S&P 500 se ha convertido en un índice excesivamente concentrado en grandes tecnológicas.
- Existen compañías de alta calidad cotizando a múltiplos claramente inferiores al mercado.
- El enfoque en valoración vuelve a ganar peso frente a la narrativa de crecimiento.
Durante años se ha repetido que la forma más segura de invertir consiste en comprar el S&P 500 y olvidarse. Hoy esa estrategia tiene una debilidad evidente: el índice se ha convertido, de facto, en una apuesta muy concentrada en un puñado de grandes tecnológicas. Esto ha generado un fuerte desequilibrio entre valoraciones, dejando amplias zonas del mercado con descuentos poco habituales.
La consecuencia directa es una brecha muy acusada entre los múltiplos del sector tecnológico y los del resto del mercado. Mientras algunas grandes tecnológicas siguen cotizando a valoraciones exigentes, muchas compañías sólidas se mueven en PER de apenas dos dígitos, a pesar de contar con modelos de negocio estables y capacidad de crecimiento razonable.
Comprar buenos negocios a precios normales
Una de las claves de este enfoque es no confundir inversión en valor con comprar negocios mediocres. La idea es identificar empresas de calidad que el mercado está valorando como si fueran ordinarias.
Es el caso de Charles Schwab, una plataforma financiera con una posición muy sólida en servicios de inversión de bajo coste. La compañía no solo gana cuota de mercado, sino que además se beneficia de la reinversión progresiva de su cartera de bonos a tipos de interés más altos, lo que debería impulsar el crecimiento del beneficio en los próximos ejercicios. Aun así, el mercado la valora como si fuera un negocio sin crecimiento.
Otro ejemplo es Airbnb. Aunque cotiza con prima frente al mercado, esa valoración no refleja plenamente el potencial de nuevas líneas de negocio ligadas a experiencias, eventos y actividades. Si esta expansión se consolida, el crecimiento del beneficio a medio plazo podría ser muy superior al que hoy descuenta el mercado.
Negocios normales, precios extraordinarios
Otra fuente de oportunidades aparece cuando empresas correctas, pero no excepcionales, cotizan a precios que exigen muy poco para justificar una revalorización.
En el sector de equipamiento médico, Zimmer Biomet cotiza con un descuento muy elevado frente a su principal competidor. Nadie discute que este último tenga un perfil de mayor crecimiento, pero la diferencia de múltiplos parece excesiva en relación con esa brecha de calidad.
Algo similar ocurre con Citigroup. El banco cuenta con un negocio relevante de servicios de tesorería, está inmerso en un proceso de mejora de eficiencia y devuelve capital al accionista vía recompras. Aun así, cotiza cerca de su valor en libros, muy por debajo de otros grandes bancos estadounidenses.
Valor oculto por distorsiones contables
En algunos casos, las oportunidades surgen porque las normas contables penalizan artificialmente el beneficio a corto plazo, ocultando el valor real del negocio.
Salesforce es un buen ejemplo. La compañía invierte de forma intensa en captación de clientes, costes que deben contabilizarse de inmediato aunque generen valor durante muchos años. Esto reduce el beneficio reportado y hace que el múltiplo aparente sea más bajo de lo que realmente corresponde.
En el sector energético, Targa Resources sufre un efecto similar. Sus activos se deprecian contablemente en plazos mucho más cortos que su vida económica real, lo que deprime el beneficio actual y distorsiona la valoración.
Qué se evita en este entorno
En paralelo, se mantiene una postura muy prudente con la gran tecnología. La elevada concentración del índice y las valoraciones exigentes hacen que, desde un punto de vista de riesgo-retorno, resulte más atractivo construir carteras claramente diferenciadas del S&P 500.
La conclusión es clara: el mercado ofrece hoy una combinación poco habitual de diversificación, calidad y descuento fuera de los grandes nombres tecnológicos. En un entorno así, la inversión en valor bien entendida vuelve a tener todo el sentido.