Irán responde oficialmente al plan de paz de Trump: No hay acuerdo
Actualizado : 14:50
- Según Tasnim, Irán ya habría entregado formalmente su respuesta a la propuesta de 15 puntos de Estados Unidos.
- Teherán exige fin de agresiones, garantías de no repetición, reparaciones de guerra y reconocimiento de su soberanía sobre Ormuz.
- El régimen iraní sigue viendo las negociaciones como una maniobra de distracción de Washington para ganar tiempo y preparar una nueva ofensiva.
Irán habría dado un nuevo paso en el terreno diplomático, aunque sin rebajar en absoluto el tono político ni militar. Según una publicación de la agencia iraní Tasnim, una fuente informada asegura que Teherán entregó formalmente anoche, a través de intermediarios, su respuesta a la propuesta de 15 puntos planteada por Estados Unidos, y que ahora espera la contestación de la otra parte. El problema es que, más que una señal de deshielo, el mensaje iraní vuelve a dejar claro que la desconfianza hacia Washington es total.
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Irán endurece sus exigencias para un acuerdo
De acuerdo con la versión difundida por Tasnim, Irán condiciona cualquier avance al cese de los actos de agresión y asesinato por parte del enemigo, a la creación de garantías objetivas para que la guerra no vuelva a repetirse, a una definición clara de indemnizaciones y reparaciones de guerra y a la aplicación del fin del conflicto en todos los frentes, incluidos los grupos de resistencia implicados en la región.
Además, la fuente citada insiste en que la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz debe ser reconocida como un derecho natural y legal. No es un matiz menor. Es una exigencia de enorme carga estratégica, porque coloca uno de los principales cuellos de botella energéticos del mundo en el centro mismo de la negociación.
La conclusión inmediata es clara: Irán no está negociando desde una posición de rendición, sino intentando fijar condiciones de salida que consoliden poder político, control regional y reconocimiento estratégico.
Teherán ve las conversaciones como una trampa
La parte más reveladora del mensaje iraní no está solo en sus demandas, sino en cómo interpreta el proceso negociador. Según la fuente recogida por Tasnim, para Teherán la afirmación estadounidense de que hay negociaciones en marcha no sería más que un “tercer proyecto de engaño”. Es decir, una cobertura política para perseguir otros objetivos.
Entre esos objetivos, Irán menciona tres de forma explícita: proyectar ante el mundo una imagen aparentemente pacífica, mantener bajos los precios mundiales del petróleo y ganar tiempo para preparar una nueva acción agresiva en el sur del país mediante una incursión terrestre. Es un mensaje extremadamente duro, porque implica que el liderazgo iraní ya no ve las conversaciones como una vía realista de arreglo, sino como parte del dispositivo militar y propagandístico de Estados Unidos.
La desconfianza ya es total
Según esta misma versión, Irán ya tenía dudas antes de la llamada “guerra de los doce días” sobre la voluntad real de Estados Unidos de cumplir lo pactado. Pero tras los episodios militares vividos durante ese periodo y durante la guerra del Ramadán, la confianza habría desaparecido por completo. El régimen considera que Washington ya ha utilizado antes el marco negociador como cobertura para actuar militarmente y teme que vuelva a hacerlo ahora.
Eso deja una lectura muy incómoda para el mercado. Aunque sobre el papel siga existiendo un canal diplomático, la probabilidad de un acuerdo rápido y sólido parece muy limitada si una de las partes cree que el proceso entero es una maniobra de engaño. Y eso devuelve el foco al petróleo, al estrecho de Ormuz y al riesgo de que cualquier intento de negociación fracase antes incluso de empezar a producir resultados tangibles.