Collins enfría las expectativas de recortes rápidos y refuerza la prudencia de la Fed
- Susan Collins aún espera recortes de tipos más adelante, pero no de forma inmediata.
- La Fed parece cada vez menos cómoda manteniendo un sesgo claramente dovish.
- El final de la guerra con Irán podría aliviar la inflación, pero también reactivar la economía y complicar a la Fed.
La presidenta de la Fed de Boston, Susan Collins, mantiene la expectativa de que los tipos de interés bajen más adelante, aunque reconoce que probablemente permanecerán sin cambios durante más tiempo. Según Giuseppe Dellamotta, sus declaraciones reflejan un giro más prudente dentro de la Reserva Federal, donde cada vez más miembros parecen incómodos con mantener un sesgo explícito hacia recortes.
Collins señaló que habría preferido ajustar el lenguaje del comunicado para reducir la señal de predisposición a bajar tipos. Aunque sigue esperando recortes en el futuro, también advirtió de que las probabilidades de un escenario de inflación más adverso han aumentado.
Menos sesgo dovish dentro de la Fed
Collins no vota este año en el FOMC, por lo que no pudo expresar una disidencia formal como sí hicieron Hammack, Kashkari y Logan respecto al sesgo de relajación monetaria. Aun así, sus comentarios son relevantes porque apuntan a una Fed más neutral y menos dispuesta a prometer recortes antes de tiempo.
Este tipo de matices suelen ser importantes. Pequeños cambios en el lenguaje de los miembros del banco central pueden anticipar un ajuste posterior en la orientación de la política monetaria, especialmente cuando la inflación sigue siendo una preocupación y el mercado laboral continúa resistente.
El mensaje de Collins no elimina los recortes de tipos, pero sí retrasa su calendario. La Fed quiere conservar flexibilidad y evitar que el mercado descuente una relajación demasiado rápida.
El riesgo de inflación sigue vivo
La clave está en la inflación. Collins reconoce que ha aumentado la probabilidad de un escenario más complicado para los precios. Incluso planteó que, en una alternativa adversa, la Fed podría llegar a considerar una subida de tipos.
Ese punto es relevante porque contrasta con la narrativa dominante de los últimos meses, centrada en cuándo llegarían los recortes. La Fed no está diciendo que vaya a subir tipos, pero sí deja claro que no puede descartar completamente esa opción si la inflación vuelve a tensionarse.
Irán, Ormuz y el dilema de los tipos
El conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue siendo una variable central. Si la guerra termina, el Estrecho de Ormuz se reabre y el petróleo vuelve a niveles previos al conflicto, el mercado probablemente aumentará sus apuestas por recortes de tipos, al reducirse las preocupaciones inflacionistas.
Ese escenario, en principio positivo para los activos de riesgo, también tiene un lado incómodo para la Fed. Una caída del petróleo y una mejora de las condiciones financieras podrían reactivar la actividad económica, sostener la demanda y mantener la inflación por encima del objetivo durante más tiempo.
La paradoja es clara: una paz que baje el petróleo puede aliviar la inflación a corto plazo, pero también relajar tanto las condiciones financieras que termine reavivando la presión inflacionista más adelante.
El escenario que preocupa al mercado
El riesgo extremo sería que el final del conflicto impulse la confianza, reactive la economía, tense de nuevo el mercado laboral y alimente mayores presiones salariales. En ese caso, la Fed podría verse forzada a mantener tipos elevados durante más tiempo o incluso a plantearse nuevas subidas.
Para las bolsas, ese sería un escenario delicado. El mercado podría celebrar inicialmente la caída del petróleo y la desescalada geopolítica, pero después enfrentarse a una Fed más dura si la inflación no converge de forma clara hacia el objetivo.
Lectura para los inversores
Las declaraciones de Collins refuerzan la idea de que la Fed está entrando en una fase de mayor dependencia de los datos. Los recortes siguen sobre la mesa, pero no parecen inminentes. La inflación, el empleo, los salarios y la evolución del petróleo decidirán el siguiente movimiento.
En resumen, Collins mantiene una visión de recortes más adelante, pero con una advertencia clara: los tipos podrían permanecer altos durante más tiempo y, si la inflación empeora, la Fed tendría que reconsiderar su sesgo. Para el mercado, esto significa que el alivio geopolítico no basta por sí solo; también hará falta que los datos permitan a la Fed bajar tipos sin riesgo de reactivar la inflación.