Cinco bancos centrales y una crisis energética: los mercados afrontan una semana decisiva

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Capitalbolsa | 27 abr, 2026

Actualizado : 15:00

Puntos clave
  • La semana estará dominada por las decisiones de política monetaria de la Fed, BCE, BoE, BoJ y Banco de Canadá.
  • La crisis energética y Oriente Medio seguirán condicionando inflación, divisas y expectativas de tipos.
  • Estados Unidos publicará datos clave de PIB, PCE subyacente y costes laborales, decisivos para calibrar el margen de la Fed.

Los mercados afrontan una semana especialmente intensa, marcada por una concentración poco habitual de reuniones de bancos centrales, datos macroeconómicos relevantes y la persistente incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio. Aunque el lunes arranca sin grandes referencias programadas, los inversores seguirán atentos a cualquier novedad geopolítica que pueda alterar el precio del petróleo, las expectativas de inflación y el comportamiento de las divisas.

Según Gina Constantin, la agenda de la semana del 27 de abril al 1 de mayo estará dominada por las decisiones de política monetaria del Banco de Japón, el Banco de Canadá, la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo. En un entorno de inflación reactivada por la energía, los bancos centrales deberán equilibrar de nuevo el riesgo de precios más altos con una actividad económica que empieza a mostrar señales de moderación.

Una agenda cargada para los mercados

El martes, el foco estará en el Banco de Japón y en la publicación de su IPC subyacente interanual. En Estados Unidos se conocerán también la confianza del consumidor del Conference Board y el índice manufacturero de Richmond, dos referencias útiles para medir el estado de la demanda interna y de la actividad industrial.

El miércoles será el turno de la inflación en Australia, de la reunión del Banco de Canadá y, sobre todo, de la decisión del FOMC en Estados Unidos. El jueves concentrará todavía más referencias: decisiones del Banco de Inglaterra y del BCE, PIB preliminar trimestral de Estados Unidos, PCE subyacente mensual, índice de costes laborales y solicitudes semanales de subsidio por desempleo.

El viernes, Japón publicará el IPC subyacente de Tokio, mientras que buena parte de los mercados europeos permanecerán cerrados por el Día del Trabajo.

La semana no se decidirá solo por lo que hagan los bancos centrales, sino por cómo interpreten el impacto de la energía sobre inflación, crecimiento y expectativas de tipos.

Banco de Japón: presión salarial y yen débil

En Japón, el consenso sigue apuntando a una trayectoria de endurecimiento monetario, aunque el panorama es menos claro que hace unos meses. La inflación general ha empezado a moderarse, en parte por las medidas de apoyo público al sector energético, pero las presiones subyacentes continúan siendo relevantes.

El Banco de Japón seguirá muy pendiente de la evolución salarial. Las últimas negociaciones de Shunto arrojaron incrementos superiores al 5%, un dato importante porque refuerza la idea de que la inflación podría estar apoyándose cada vez más en rentas salariales y no solo en factores temporales.

Aun así, el crecimiento económico sigue siendo moderado y parece estar perdiendo fuerza. Lo más probable es que el Banco mantenga los tipos sin cambios esta semana, aunque con un tono restrictivo y a la espera de señales más claras sobre el petróleo, el yen y las condiciones financieras.

Según Wells Fargo, la próxima subida podría llegar en junio, con al menos otro incremento adicional antes de final de año, hasta situar el tipo en torno al 1,25%. El riesgo sería mayor si el yen continúa débil o si los costes energéticos siguen aumentando.

Australia: la inflación vuelve a ganar intensidad

Australia publicará una referencia de inflación especialmente importante. El consenso espera un IPC mensual del 1,3%, frente al 0,0% anterior, y una tasa anual del 4,8%, frente al 3,7% previo. También se prevé que la media recortada mensual avance hasta el 0,3%.

El repunte estaría explicado principalmente por las tensiones en Oriente Medio y el encarecimiento energético. Aunque el impacto fue limitado en los datos de marzo, el efecto debería ser más visible en abril y podría extenderse al segundo trimestre y al resto del año.

Westpac considera que la inflación subyacente se mantiene firme, con una media ajustada próxima al 0,9% trimestral y un ritmo anual en torno al 3,5%. La lectura es clara: el primer trimestre podría marcar el inicio de una nueva fase de presión inflacionaria, más que el final del repunte.

Banco de Canadá: pausa con inflación al alza

El Banco de Canadá previsiblemente mantendrá los tipos sin cambios. La institución deberá equilibrar un escenario de inflación más elevada, impulsada por la energía, con unas condiciones económicas que todavía parecen manejables.

La inflación general podría volver a superar el rango objetivo del 1%-3% en abril. Sin embargo, el banco central probablemente necesitará más datos antes de modificar su estrategia. Dado que buena parte de la presión procede del petróleo y los combustibles, su capacidad de respuesta directa es limitada.

Mientras la inflación subyacente y las expectativas sigan relativamente controladas, el Banco de Canadá tiene margen para ser paciente. ING espera que los tipos se mantengan estables hasta 2026, aunque el mercado descuenta, en términos generales, una subida de 25 puntos básicos antes de final de año.

La energía vuelve a complicar el trabajo de los bancos centrales: sube la inflación, pero no necesariamente refleja una demanda interna más fuerte.

BCE y Banco de Inglaterra: esperar antes de actuar

El BCE también debería mantener los tipos sin cambios. La decisión llega poco después de la publicación de datos relevantes de crecimiento, inflación y empleo, y en un momento en el que el banco central necesita comprobar si el encarecimiento energético se traslada a los precios subyacentes.

El PIB del primer trimestre ofrecerá una fotografía de la economía antes del impacto más fuerte del repunte energético de marzo. Los primeros indicadores apuntan a una pérdida de dinamismo, por lo que Europa podría iniciar el año con un tono más débil tras un 2025 relativamente sólido.

En Reino Unido, el Banco de Inglaterra también mantendría los tipos sin cambios en el 3,75%. La institución probablemente destacará el doble impacto de la crisis energética: más inflación y menor crecimiento. Por ahora, el listón para volver a endurecer la política monetaria sigue siendo elevado.

Wells Fargo señala que el crecimiento salarial continúa siendo relativamente moderado y que la reciente caída del desempleo podría reflejar una menor participación laboral, más que una mejora real de la contratación. Los riesgos siguen ligeramente inclinados hacia un mayor endurecimiento si la inflación de servicios se filtra de forma persistente a los salarios.

Estados Unidos: PIB, PCE y costes laborales

Estados Unidos tendrá una agenda especialmente relevante el jueves. El consenso espera que el PIB preliminar trimestral avance un 2,2%, frente al 0,5% anterior, mientras que el PCE subyacente mensual se situaría en el 0,3%, frente al 0,4% previo.

La atención se centrará en el PIB del primer trimestre, después de una expansión anualizada más débil en el cuarto trimestre, distorsionada por el cierre del gobierno en octubre. Parte de ese lastre debería revertirse a comienzos de año, con recuperación del gasto público y cierto impulso de la actividad general.

Sin embargo, la composición del crecimiento parece desigual. La inversión tecnológica sigue siendo un motor clave, mientras que la inversión residencial continúa débil y el consumo podría mantenerse moderado tras las malas condiciones meteorológicas de principios de año. ING prevé una recuperación del crecimiento hasta el entorno del 2,7% anualizado.

Además del PIB, el mercado observará con atención el índice de costes laborales, una referencia importante para valorar las presiones salariales. Si el crecimiento de los salarios sigue moderándose, la Reserva Federal tendría menos urgencia para ajustar su política a corto plazo, incluso si el PCE subyacente repunta temporalmente hacia el 3,2%.

Tokio cerrará la semana con otra señal de inflación

El viernes, Japón publicará el IPC subyacente de Tokio. El consenso espera una ligera aceleración interanual, desde el 1,7% hasta el 1,8%. Aunque el aumento previsto es moderado, servirá como nueva referencia para el Banco de Japón tras su reunión de política monetaria.

La incertidumbre energética seguirá siendo una fuente de presión para Japón, especialmente por el impacto de las importaciones más caras derivadas de la debilidad del yen. A esto se suma el efecto de las subidas salariales pactadas en Shunto, que podrían llevar a las empresas a trasladar parte del aumento de costes a los consumidores.

En conjunto, la semana se presenta decisiva para los mercados de divisas, bonos y renta variable. Los bancos centrales no parecen inclinados a movimientos agresivos inmediatos, pero el tono de sus mensajes será clave. La energía ha vuelto a introducir inflación en el sistema, y el mercado quiere saber hasta qué punto esa presión alterará el calendario de tipos.

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