Oro: ¿hasta dónde puede llegar?

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Capitalbolsa | 30 ene, 2026

Puntos clave
  • El oro sigue sorprendiendo, apoyado por bancos centrales y una clara infraponderación inversora.
  • La relación con los metales industriales se ha desdibujado, lo que abre un nuevo debate sobre su papel.
  • La gran incógnita es hasta dónde puede llegar el rally antes de encontrar resistencias relevantes.

El oro ha vuelto a colocarse en el centro del debate de mercado tras prolongar su rally en un contexto que, a priori, no parecía el más favorable. Según explica Louise Dudley, gestora de renta variable global en Federated Hermes, el movimiento ha sorprendido a muchos inversores, pero responde a una combinación de factores que llevan tiempo gestándose y que ahora confluyen con fuerza.

Por un lado, el respaldo del lado de la venta ha sido claramente positivo, con un número creciente de analistas revisando al alza sus expectativas. A esto se suma un elemento estructural de enorme relevancia: las compras sostenidas de los bancos centrales, que continúan reforzando sus reservas como parte de una estrategia de diversificación y protección frente a riesgos monetarios y geopolíticos. En paralelo, muchos inversores reconocen seguir infraponderados en oro, lo que mantiene viva la sensación de que aún queda recorrido si se produce una reasignación más decidida.

Uno de los aspectos más interesantes del momento actual es que la relación tradicional entre el oro y los metales industriales ya no es tan clara como en el pasado. Ambos grupos están mostrando un comportamiento sólido, lo que cuestiona el esquema clásico en el que el oro actuaba como refugio frente a entornos de menor crecimiento o mayor aversión al riesgo. Este solapamiento de rentabilidades plantea si el oro está funcionando como cobertura o si, en parte, se ha integrado en un escenario de apetito por activos reales más amplio.

El aumento del interés por el oro también tiene una explicación práctica: su mayor accesibilidad. La expansión de productos financieros ligados al metal ha ampliado la base de inversores y ha facilitado que flujos más tácticos entren en el activo. El fuerte impulso reciente ha reforzado este fenómeno, atrayendo tanto a perfiles defensivos como a inversores que buscan capturar tendencia.

Aunque algunos temen que el oro esté entrando en una fase más especulativa y alineada con el riesgo general de mercado, gran parte del entusiasmo actual se apoya en su comportamiento reciente y en la confianza de que la demanda estructural seguirá ahí. A esto se añade la persistente incertidumbre geopolítica, que continúa otorgando al oro —al menos parcialmente— su condición de activo refugio.

La cuestión clave, como subraya Dudley, es hasta dónde puede extenderse este movimiento antes de encontrar resistencias relevantes. En el corto plazo, no puede descartarse una fase de consolidación o corrección técnica. Sin embargo, mientras se mantengan las compras de bancos centrales, la sensación de infraponderación y un entorno macro todavía frágil, el oro seguirá ocupando un lugar central en las carteras globales.

FIN

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