La otra cara del boom de la IA: tres acciones de cobre para aprovechar la nueva demanda eléctrica
Actualizado : 09:36
- El cobre se consolida como uno de los grandes beneficiarios indirectos del auge de la inteligencia artificial.
- Los centros de datos de IA pueden consumir hasta tres veces más cobre que las instalaciones convencionales.
- Steven Cress destaca tres valores especialmente expuestos: Glencore, Lundin Mining y Hudbay Minerals.
El auge de la inteligencia artificial no solo está impulsando a fabricantes de chips, centros de datos o compañías de software. También está reforzando la tesis de inversión en materias primas críticas, y especialmente en cobre, considerado el metal clave de la electrificación.
Steven Cress, responsable de estrategias cuantitativas en Seeking Alpha, sostiene que la demanda vinculada a los centros de datos de IA se ha convertido en un nuevo motor estructural para el cobre, junto con la transición energética, el gasto en defensa y el crecimiento económico global. Según su análisis, la capacidad mundial de centros de datos podría casi duplicarse hasta 2030, mientras que el gasto de los grandes hiperescaladores podría superar el billón de dólares en 2027.
El cobre, pieza básica de la infraestructura de IA
La razón es sencilla: la inteligencia artificial exige mucha electricidad, y el cobre es imprescindible para transportarla con eficiencia. Su alta conductividad, durabilidad y capacidad de uso a escala lo convierten en un material difícilmente sustituible en redes eléctricas, centros de datos, infraestructura en la nube, robótica y vehículos autónomos.
El punto relevante es que la oferta no parece preparada para absorber todo ese crecimiento. Cress recuerda que los déficits anuales de cobre podrían alcanzar los 10 millones de toneladas métricas en 2040, cerca de una cuarta parte de la demanda esperada. Este desequilibrio potencial es el centro de la tesis alcista.
Tres acciones para jugar esta tendencia
El análisis selecciona tres compañías especialmente expuestas al ciclo del cobre. La primera es Glencore, gigante diversificado de minería y materias primas. Su producción de cobre creció un 19% en el primer trimestre de 2026, hasta 199,6 kilotoneladas, y combina exposición al cobre con otros metales estratégicos como zinc, cobalto y níquel.
La segunda es Lundin Mining, cuyo perfil se ha transformado de forma notable: el cobre representa ya el 85% de sus ingresos, frente al 63% en 2022. La compañía espera producir entre 310 y 335 kilotoneladas en 2026 y ve potencial para superar las 500 kilotoneladas anuales en 2035.
La tercera es Hudbay Minerals, productor de tamaño medio con activos en Estados Unidos, Canadá y Perú. Su proyecto Copper World, en Arizona, destaca por sus costes competitivos y cuenta con una inversión estratégica de Mitsubishi de 600 millones de dólares.
Lectura inversora
El cobre ha corregido tras alcanzar máximos históricos, afectado por las dudas sobre crecimiento global y tensiones geopolíticas. Sin embargo, la tesis de fondo sigue intacta: si la IA, la electrificación y la defensa mantienen su ritmo inversor, los productores con activos de larga vida y buena calidad podrían beneficiarse de un mercado estructuralmente ajustado.