Julius Baer: el verdadero riesgo no es Ormuz, sino la infraestructura energética

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Capitalbolsa | 02 mar, 2026

Puntos clave
  • El riesgo clave no es el cierre de Ormuz, sino daños graves a infraestructuras energéticas.
  • Julius Baer espera un repunte intenso pero limitado en petróleo y gas.
  • Se mantiene visión neutral en crudo y se mejora a neutral el gas europeo.

Ormuz como epicentro del riesgo energético


Según Norbert Rücker, responsable de Economía en Julius Baer, el petróleo vuelve a actuar como auténtico termómetro geopolítico. La escalada entre EE. UU. e Irán ha paralizado en gran medida el tráfico por el Estrecho de Ormuz, punto clave para el flujo de crudo y gas desde Oriente Medio hacia Asia y Europa.

No obstante, el escenario más dañino para la economía mundial no sería un cierre formal del estrecho, sino daños relevantes en la infraestructura crítica de producción, refinado o carga. Hasta ahora no se han registrado impactos significativos en estas instalaciones.

Capacidad de interrupción y almacenamiento


El informe destaca que, aunque el comercio se ha visto frenado por motivos de seguridad, no se han observado intentos sostenidos de cierre del estrecho. Además, la capacidad naval iraní se habría debilitado significativamente, lo que dificulta un bloqueo prolongado.

Por el lado de la demanda, el mercado parte de una posición relativamente sólida: Asia, especialmente China, mantiene elevados niveles de almacenamiento, mientras que Europa cuenta con inventarios amplios y rutas alternativas desde Arabia Saudí vía Mar Rojo y canal de Suez.

Escenario base y previsiones


El escenario central de Julius Baer contempla el patrón habitual de crisis geopolíticas: un repunte intenso pero de duración limitada en los precios de petróleo y gas. Este episodio podría alargarse si la misión de cambio de régimen se complica o acortarse si el desgaste militar de Irán se acelera.

De cara a los próximos meses, la evolución del crudo dependerá de si se produce una interrupción relevante de exportaciones iraníes y de la capacidad de compensación por parte de otros productores, incluidos los países de la OPEP y el shale estadounidense. Bajo este supuesto mixto, la entidad eleva su precio objetivo a tres meses hasta los 60 dólares por barril.

La recomendación se mantiene neutral en petróleo y se revisa el gas europeo a neutral desde cauteloso, considerando que la actual temporada intermedia reduce el riesgo inmediato de escasez pese a menores exportaciones de GNL desde Catar.

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