JP Morgan señala materias primas, infraestructuras e inmobiliario para protegerse de la inflación
Actualizado : 08:17
- JP Morgan Banca Privada señala materias primas, infraestructuras e inmobiliario como activos resistentes a la inflación.
- La inflación ya era un problema antes del conflicto en Irán y la energía ha añadido más presión.
- La firma recomienda ampliar el abanico de herramientas con activos reales, estrategias activas y exposición selectiva a IA.
JP Morgan Banca Privada considera que los inversores deben prepararse para un entorno de inflación más persistente y menos predecible. Según recoge Europa Press, la entidad apunta a las acciones vinculadas a materias primas, las infraestructuras globales y el sector inmobiliario como áreas capaces de ofrecer flujos de caja más resistentes en escenarios de presión inflacionaria.
Activos reales para resistir la inflación
La tesis de JP Morgan parte de una idea sencilla: en un mundo donde la inflación puede mantenerse elevada durante más tiempo, los activos con ingresos ligados a bienes tangibles o servicios esenciales ganan atractivo. Materias primas, infraestructuras e inmobiliario han generado históricamente rendimientos anualizados de entre el 8% y el 12% en distintos entornos de inflación, según Stephen Parker, codirector de estrategia de inversión global de la entidad.
A estas opciones se suman los fondos de cobertura macro y las estrategias de valor relativo, que demostraron capacidad para generar rendimientos positivos en 2022, un año especialmente complicado en el que tanto acciones como bonos sufrieron caídas.
El mensaje de fondo es claro: una cartera tradicional de acciones y bonos puede quedarse corta si la inflación vuelve a ser el principal riesgo macroeconómico.
Irán agrava un problema que ya existía
JP Morgan recuerda que la inflación estadounidense ya rondaba el 3% antes del inicio de las hostilidades en Oriente Próximo. El encarecimiento de la energía no ha creado el problema desde cero, pero sí lo ha agravado de forma significativa.
La entidad subraya que, durante la década de 2020, los precios al consumo en Estados Unidos han acumulado una subida superior al 25%, mientras que la renta fija básica apenas ha generado una rentabilidad acumulada del 5%. Este desequilibrio explica por qué muchos inversores buscan ahora estrategias con mayor capacidad de protección real frente a la pérdida de poder adquisitivo.
Fragmentación, seguridad y resiliencia
El cierre del estrecho de Ormuz es descrito por JP Morgan como una de las mayores crisis de suministro de petróleo desde la Segunda Guerra Mundial. Pero la firma insiste en que no debe verse como un episodio aislado, sino como parte de una reordenación estructural de la economía global.
El mundo estaría pasando de una lógica centrada en la máxima eficiencia a otra basada en seguridad, resiliencia y autonomía estratégica. Esta transición ya se refleja en los mercados: defensa europea, recursos naturales y oro han registrado fuertes avances en los últimos años.
La inflación no es solo un problema monetario. También es consecuencia de un mundo más fragmentado, con cadenas de suministro menos eficientes y mayor gasto en seguridad.
No reaccionar de más, pero tampoco ignorar el cambio
Grace Peters, codirectora de estrategia de inversión global de JP Morgan Banca Privada, recomienda mantener un equilibrio delicado: no sobrerreaccionar a los titulares de corto plazo, pero tampoco ignorar los cambios estructurales que están transformando la economía mundial.
La firma ve oportunidades en mercados emergentes, inversiones relacionadas con la seguridad y líderes nacionales que están ganando peso en un mundo cada vez más dividido. Este enfoque favorece una selección más activa y menos dependiente de índices globales tradicionales.
La IA como posible freno a la inflación
JP Morgan también introduce un contrapunto relevante: la inteligencia artificial podría actuar como fuerza desinflacionaria si reduce el coste de los conocimientos especializados y permite aumentar la producción sin necesidad de más mano de obra.
Sin embargo, la entidad reconoce que el discurso dominante sigue centrado en los riesgos de disrupción: desplazamiento laboral, desempleo y destrucción de modelos de negocio. Por ello, recomienda posicionarse en sectores que se beneficien de la expansión de los centros de datos, explorar mercados privados y evitar áreas tradicionales más vulnerables a la transformación tecnológica.
En resumen, JP Morgan plantea una cartera más amplia para una economía más compleja: activos reales para resistir inflación, estrategias activas para navegar volatilidad, exposición selectiva a seguridad e IA, y menos dependencia de la receta clásica de acciones y bonos. En un mundo con más energía cara, fragmentación geopolítica y disrupción tecnológica, la protección frente a la inflación vuelve a ser una prioridad central.