Goldman Sachs y Barclays alertan: un petróleo a 100 dólares podría llevar la inflación de EE.UU. al 3%
- Goldman Sachs y Barclays advierten de que un petróleo cerca de 100 dólares podría elevar la inflación estadounidense.
- Un aumento sostenido del crudo podría llevar el IPC desde el 2,4% hasta cerca del 3% en pocos meses.
- Este escenario complicaría las expectativas de recortes de tipos de la Reserva Federal.
El reciente repunte del petróleo provocado por las tensiones geopolíticas está reabriendo el debate sobre la inflación en Estados Unidos. Según destacan análisis de Goldman Sachs y Barclays, un aumento sostenido de los precios del crudo podría volver a presionar al alza el índice de precios al consumo y alterar las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal.
El principal riesgo es que un encarecimiento prolongado de la energía termine trasladándose rápidamente a la inflación general, especialmente a través del precio de la gasolina.
El petróleo podría llevar la inflación cerca del 3%
Según los cálculos de Goldman Sachs, una subida sostenida del 10% en el precio del petróleo podría incrementar la inflación general en Estados Unidos en aproximadamente 0,28 puntos porcentuales.
En uno de los escenarios planteados por la entidad, si el crudo subiera unos 10 dólares por barril y se mantuviera en esos niveles durante tres meses consecutivos, la inflación anual podría pasar desde aproximadamente el 2,4% registrado a comienzos de año hasta situarse cerca del 3% hacia el mes de mayo.
Históricamente, entre el 50% y el 60% de los cambios en el precio del crudo terminan reflejándose en el precio de la gasolina, normalmente en un plazo de dos a tres semanas.
Impacto limitado en la inflación subyacente
Barclays coincide en que un petróleo cercano a los 100 dólares por barril impulsaría claramente la inflación general, aunque espera que el impacto inicial se concentre principalmente en los costes energéticos.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, suele reaccionar de forma más lenta y limitada a los shocks del petróleo. Solo si los precios energéticos se mantienen elevados durante un periodo prolongado podrían empezar a filtrarse de forma más amplia al resto de la economía.
Además, el contexto macroeconómico actual es distinto al que se vivió tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. En aquel momento, la inflación se vio amplificada por fuertes cuellos de botella en las cadenas de suministro y por una demanda muy sólida impulsada por estímulos fiscales.
Hoy el escenario es más moderado, con un consumo algo más débil, un mercado laboral menos tensionado y una inflación que ya venía mostrando una tendencia descendente.
El petróleo podría retrasar los recortes de la Fed
En su escenario central, Barclays espera que la inflación general estadounidense se sitúe cerca del 2,7% interanual y la subyacente alrededor del 2,8% a finales de 2026, siempre que el petróleo no permanezca elevado durante demasiado tiempo.
Sin embargo, ambas entidades coinciden en que un periodo prolongado de precios del crudo cerca o por encima de los 100 dólares podría elevar la inflación hacia el 3% y dificultar el calendario de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal.
El próximo dato clave será el IPC estadounidense, cuya publicación está prevista para el 11 de marzo. Este indicador permitirá evaluar si el reciente shock energético comienza a reflejarse ya en los precios al consumidor.
Reflexión Capital Bolsa
El petróleo vuelve a convertirse en una variable macro crítica. Si el crudo consolida niveles cercanos a los 100 dólares, la narrativa de desinflación podría frenarse y el mercado tendría que retrasar las expectativas de recortes de tipos en Estados Unidos.
Para las bolsas, el riesgo no es solo el impacto directo en la inflación, sino el efecto sobre las expectativas de política monetaria. Un retraso en la relajación de la Fed podría generar episodios adicionales de volatilidad en los activos de riesgo.