El verdadero riesgo para el petróleo no es Caracas, sino un mercado inundado de barriles.
Actualizado : 19:30
- Venezuela, pese a tener las mayores reservas de crudo del mundo, hoy no es un gran productor y su impacto inmediato en la oferta es limitado.
- Un cambio político podría, a medio plazo, reabrir la puerta a más crudo pesado venezolano para refinerías de EE. UU.
- El mercado del petróleo está más condicionado por la expectativa de exceso de oferta global que por la tensión entre Washington y Caracas.
La escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con amenazas explícitas de presión política y militar sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, ha reavivado un viejo debate: hasta qué punto el conflicto tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico y hasta qué punto está ligado al petróleo. Para muchos operadores del mercado energético, el crudo venezolano vuelve a situarse en el centro de la partida, pero de una forma menos obvia de lo que podría parecer a primera vista.
Un gigante de reservas, pero no de producción
Venezuela alberga las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, en torno a 303.000 millones de barriles, pero en 2023 solo produjo unos 742.000 barriles diarios. La brecha entre lo que tiene bajo tierra y lo que realmente saca al mercado es enorme y resume años de falta de inversión, deterioro institucional y salida de compañías internacionales desde la época de Hugo Chávez y, posteriormente, de Nicolás Maduro.
Como recuerda Rebecca Babin, responsable senior de energía en CIBC Private Wealth, lo que sucede en Venezuela “no es una historia aislada ni puramente política”: el petróleo no lo explica todo, pero es una pieza clave, porque el crudo pesado venezolano encaja como anillo al dedo en muchas refinerías de Estados Unidos. Ese tipo de crudo, más difícil de procesar pero muy valorado para producir diésel, es especialmente relevante en un contexto de sanciones al petróleo ruso y tensión en el mercado de destilados.
Tom Kloza, analista jefe de Gulf Oil, subraya que las grandes petroleras occidentales abandonaron Venezuela durante el chavismo y redoblaron su retirada con Maduro, dejando infraestructuras envejecidas y una capacidad muy mermada. Un eventual cambio político podría, con el tiempo, abrir de nuevo la puerta a capital y tecnología, pero no sería un proceso rápido ni lineal.
Refinerías de EE. UU. y el papel del crudo pesado
Una parte importante de la capacidad de refinación estadounidense fue diseñada precisamente para procesar crudo pesado y agrio como el venezolano. Se estima que cerca del 70% de las refinerías trabajan con mayor eficiencia cuando operan con este tipo de petróleo, más barato pero más complejo de tratar y que exige grandes inversiones en unidades de conversión.
Cuando ese suministro se sustituye por crudo ligero de esquisto estadounidense, se genera un exceso relativo de gasolina y menos diésel, lo que está dañando márgenes en determinadas plantas. No es casual que muchas refinerías de la Costa del Golfo verían con buenos ojos la vuelta del crudo venezolano, tanto por ajuste técnico como por mejorar su mix de productos en un momento de debilidad de los precios de la gasolina.
La particularidad de este conflicto geopolítico, como señala Babin, es que Venezuela, a diferencia de otros focos de tensión, no es hoy un gran productor. Es decir, incluso una escalada no implicaría automáticamente un problema de suministro global. De hecho, un escenario de cambio político y normalización con Washington podría terminar significando más oferta de crudo pesado a medio plazo, no menos.
Exceso de oferta y reacción del mercado del crudo
Mientras tanto, los precios del petróleo se mueven con otra lógica. El West Texas Intermediate acumula caídas cercanas al 18% en el año y el Brent en torno al 16%, con el foco claramente puesto en la expectativa de un superávit de oferta en los próximos trimestres. La Agencia Internacional de la Energía anticipa un posible excedente de hasta 4 millones de barriles diarios en 2026, cifra que pesa mucho más en las curvas de futuros que cualquier titular sobre Caracas.
Kloza resume el sentir del mercado: la visión del equilibrio oferta-demanda es “bastante deprimente” y hace improbable que los operadores salgan a comprar crudo agresivamente solo por noticias de ataques de Estados Unidos contra objetivos vinculados a Venezuela. La narrativa dominante es la de demasiados barriles potenciales, no la de escasez.
Reflexión de Capital Bolsa
Nosotros creemos que el caso venezolano ilustra bien la desconexión que puede existir entre la narrativa geopolítica y el verdadero motor de los precios del petróleo. A corto plazo, el mercado parece mucho más preocupado por el exceso de oferta global que por un conflicto en un país que hoy produce poco. Eso implica que los titulares sobre Venezuela pueden generar ruido intradía, pero difícilmente cambiarán la tendencia de fondo si no van acompañados de recortes efectivos de producción en otros focos clave.
De cara a la inversión, pensamos que este entorno favorece estrategias muy selectivas en compañías energéticas con bajos costes, balances saneados y disciplina de capital, en lugar de apuestas direccionales agresivas sobre el crudo. Si en el futuro se desbloquea Venezuela y regresa inversión seria al país, el impacto será un factor adicional de presión bajista sobre precios, pero hablamos de un horizonte de varios años. Para el inversor europeo, nuestra visión es mantener exposición táctica al sector energía, pero sin perder de vista que el gran riesgo de los próximos trimestres es el de demasiada oferta, no demasiado poca.