El precio del petróleo cae mientras Trump reitera que la guerra con Irán “debería” terminar pronto
Actualizado : 08:47
Puntos clave
- El petróleo retrocede tras las nuevas declaraciones de Trump y el anuncio de una tregua de 10 días entre Israel y Líbano.
- El mercado empieza a descontar una posible extensión del alto el fuego entre EE.UU. e Irán y la reapertura de conversaciones.
- Sin embargo, el riesgo real no ha desaparecido: el bloqueo en el estrecho de Ormuz sigue tensionando el mercado físico del crudo.
El precio del petróleo volvió a corregir después de que Donald Trump insistiera en que la guerra con Irán “debería terminar muy pronto” y de que la tregua anunciada entre Israel y Líbano alimentara la idea de una posible desescalada más amplia en Oriente Medio. El movimiento refleja un mercado que empieza a rebajar parte de la prima de riesgo geopolítica, aunque todavía está lejos de dar el problema por resuelto.
En concreto, el WTI para entrega en mayo cedió un 1,44%, hasta los 93,33 dólares por barril, mientras que el Brent para junio retrocedió un 1,29%, hasta los 98,10 dólares. Es una caída relevante, pero conviene ponerla en contexto: el mercado sigue operando en niveles elevados y muy sensibles a cualquier titular procedente del frente diplomático o militar.
La tregua da oxígeno, pero no resuelve el fondo del problema
Trump aseguró el jueves que la guerra en Irán “va viento en popa”, manteniendo su tono optimista sobre un posible desenlace próximo del conflicto iniciado el 28 de febrero. Horas antes, había anunciado a través de Truth Social un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, con inicio a las 17:00 ET.
Además, señaló que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, serían invitados a la Casa Blanca para mantener lo que describió como las primeras conversaciones significativas entre ambos países desde 1983. El mensaje es claro: Washington intenta vender la idea de que se abre una ventana diplomática real.
Desde el Departamento de Estado estadounidense también se insistió en que ambas partes buscan sentar las bases de una paz duradera, incluyendo reconocimiento mutuo de soberanía, mejora de la seguridad fronteriza y garantías sobre el derecho de Israel a la legítima defensa. Al mismo tiempo, Washington dejó claro que uno de los focos de preocupación sigue siendo el papel de los grupos armados no estatales que puedan desestabilizar Líbano.
La caída del petróleo no significa que el riesgo haya desaparecido. Significa, simplemente, que el mercado está comprando una probabilidad algo mayor de negociación. Nada más.
Ormuz sigue siendo la verdadera amenaza para el crudo
Según ING, el descenso del petróleo se explica por la expectativa de que EE.UU. e Irán puedan ampliar dos semanas más su alto el fuego y retomar conversaciones encaminadas a cerrar el conflicto. Pero el banco advierte de que el mercado físico continúa tensionándose cada día que pasa sin que se normalicen los flujos a través del estrecho de Ormuz.
Ese es el punto crítico. Porque mientras la narrativa política mejora, la realidad operativa sigue deteriorada. ING calcula que, incluso teniendo en cuenta desvíos por oleoductos y restricciones en el tránsito de petroleros, hay ya alrededor de 13 millones de barriles diarios afectados. Y ese volumen podría aumentar si el bloqueo estadounidense endurece todavía más las limitaciones.
Dicho de otra forma: el mercado financiero puede relajarse por titulares, pero el mercado físico sigue estrecho. Y esa divergencia no puede durar eternamente sin provocar nuevos sobresaltos en precio.
El gran riesgo sigue siendo el fracaso de las negociaciones
ING lo resume con bastante claridad: el principal riesgo alcista para el petróleo sigue estando en un fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Y no es una hipótesis remota. Las posiciones de ambos lados siguen bastante alejadas, por lo que cualquier tropiezo diplomático podría devolver rápidamente la tensión al mercado.
En resumen, el petróleo cae porque el mercado quiere creer en una salida negociada. Pero mientras Ormuz siga parcialmente bloqueado y las exigencias entre Washington y Teherán continúen tan distantes, la situación sigue siendo frágil. La corrección del crudo da algo de alivio, sí, pero el equilibrio sigue siendo inestable y muy dependiente de la política.