El petróleo sufre su mayor caída trimestral en seis años

Por

Capitalbolsa | 01 jul, 2026

Puntos clave
  • El Brent cae un 38% en el trimestre y el WTI un 31%.
  • El alto el fuego entre EEUU e Irán ha reducido la prima de riesgo geopolítica.
  • China, rutas alternativas y mayores exportaciones de EEUU alivian el shock de oferta.

El petróleo ha cerrado su mayor caída trimestral en seis años, después de que la prolongación del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, el aumento del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y la búsqueda de rutas alternativas hayan reducido de forma notable el temor a una crisis de suministro global.

El ajuste ha sido muy brusco. El Brent para entrega en agosto cerró en 72,92 dólares por barril, con una caída trimestral del 38%, mientras que el West Texas Intermediate estadounidense terminó en 69,50 dólares, con un descenso del 31% en el trimestre. En ambos casos, se trata de la mayor corrección trimestral desde el primer trimestre de 2020, cuando el inicio de la pandemia provocó un desplome histórico de la demanda energética.

El mercado se adapta al shock de Ormuz

La clave del movimiento está en que el escenario de suministro ha resultado menos extremo de lo que el mercado temía inicialmente. La interrupción parcial del crudo procedente del Golfo Pérsico ha sido compensada por varias vías: reducción de importaciones en China, utilización de reservas estratégicas, mayor tránsito por rutas alternativas y aumento de exportaciones desde otros productores.

Alex Kuptsikevich, analista jefe de FxPro, señala que el mercado se ha adaptado a una de las crisis más profundas de la historia reciente del petróleo. Según su análisis, los países del Golfo Pérsico han acelerado la búsqueda de rutas alternativas, lo que permite cubrir parcialmente la demanda de Europa y Asia durante los próximos meses.

El petróleo ha pasado de descontar un shock histórico de oferta a asumir que el mercado puede reorganizarse más rápido de lo previsto.

China reduce compras y EEUU gana peso exportador

Uno de los factores más relevantes ha sido la fuerte reducción de las importaciones chinas de crudo desde el inicio de la guerra con Irán. Este menor apetito comprador ha ayudado a compensar parte del suministro perdido, al tiempo que la demanda asiática se ha visto afectada por cancelaciones de vuelos, medidas de racionamiento y mayores impuestos a la importación de petróleo.

A ello se suma el incremento de las exportaciones de crudo de Estados Unidos, junto con una mayor producción de países como Venezuela e Irak. En el caso iraquí, parte del crudo está saliendo a través de Turquía, reduciendo la dependencia directa de las rutas más tensionadas del Golfo.

Edward Meir, analista de Marex, resume el ajuste con una idea clara: cuando aparece un cuello de botella en la oferta, el mercado suele encontrar formas de rodearlo. En este caso, Arabia Saudí está moviendo más petróleo a través de oleoductos, mientras Emiratos Árabes Unidos y Omán estudian ampliar infraestructuras para sortear el estrecho de Ormuz.

Morgan Stanley rebaja su previsión para el Brent

La combinación de menor demanda china, aumento de exportaciones estadounidenses y reapertura parcial de rutas ha generado un contexto claramente bajista para el Brent. Morgan Stanley ha rebajado su previsión para el cuarto trimestre hasta 75 dólares por barril, desde los 80 dólares anteriores.

La caída mensual también ha sido muy significativa. En junio, el Brent retrocedió cerca de un 21%, mientras que el WTI perdió alrededor de un 20%. Los precios actuales, próximos a los 70 dólares por barril, se sitúan ya cerca de los niveles previos al conflicto con Irán, algo que pocos operadores esperaban hace apenas unas semanas.

Riesgos todavía abiertos

Aunque el movimiento reciente ha sido claramente bajista, el mercado no está exento de riesgos. Una nueva escalada en Oriente Medio podría devolver rápidamente la prima geopolítica al precio del crudo. Además, algunos países podrían empezar a recomponer sus reservas estratégicas, lo que aportaría soporte adicional a los precios.

Sin embargo, si el conflicto no vuelve a intensificarse, la perspectiva de medio plazo para el Brent parece más débil. La recuperación de la producción en Oriente Medio y una posible normalización del suministro iraní, especialmente si se levantan sanciones, podrían aumentar la oferta disponible en los próximos meses.

Conclusión: el desplome trimestral del petróleo refleja un cambio rápido en las expectativas del mercado. La crisis de oferta no ha desaparecido, pero el sistema energético global ha mostrado más capacidad de adaptación de la prevista. Mientras no haya una nueva escalada en Oriente Medio, el sesgo para el crudo sigue siendo más bajista que alcista.

Últimas noticias