El petróleo se hunde por debajo de 83 dólares tras la reapertura total de Ormuz
Puntos clave
- El crudo se desploma tras la declaración iraní de que Ormuz queda completamente abierto a buques comerciales durante el alto el fuego.
- El mercado interpreta el movimiento como una señal clara de desescalada y de mayor probabilidad de acuerdo entre Washington y Teherán.
- Aun así, el riesgo no ha desaparecido: varios gobiernos creen que un pacto completo podría tardar todavía meses.
El mercado energético ha recibido por fin una señal concreta que llevaba semanas esperando. El anuncio iraní de que el estrecho de Ormuz queda “completamente abierto” para los buques comerciales durante el alto el fuego ha provocado una fuerte corrección del petróleo y ha reforzado la idea de que el escenario de distensión gana terreno. El movimiento no es menor: el WTI llegó a caer en torno a un 9% hasta 82,93 dólares por barril, mientras el Brent cedía un 8,8% hasta 90,60 dólares.
Ormuz vuelve a ser la clave del mercado
La reacción es lógica. Ormuz no es un detalle técnico, sino el gran cuello de botella energético del planeta. Cuando Irán transmite que el paso queda plenamente abierto durante la tregua, el mercado asume que una parte importante de la prima de guerra en el crudo deja de tener sentido. Eso explica el brusco ajuste de precios tras varios días en los que el petróleo había llegado a cotizar por encima de los 105 dólares en el caso del WTI.
Además, el gesto encaja con un cambio más amplio de tono. Donald Trump afirmó el jueves que el conflicto con Irán “debería terminar bastante pronto” y apuntó a una posible nueva ronda de negociaciones “probablemente, quizá, el próximo fin de semana”. Reuters también informó de que el alto el fuego entre Israel y Líbano ya ha comenzado y de que las conversaciones sobre Irán siguen abiertas en Pakistán, aunque con diferencias todavía relevantes sobre el programa nuclear y el uranio enriquecido.
Lo que está cayendo no es solo el petróleo: está cayendo la prima de miedo que el mercado había acumulado por el riesgo de interrupción prolongada en el Golfo.
La paz se descuenta antes de estar cerrada
El problema es que el mercado ya está yendo un paso por delante. La caída del crudo y el rebote de los futuros bursátiles reflejan una lectura bastante optimista: que la reapertura de Ormuz anticipa un acuerdo más amplio entre Estados Unidos e Irán. De hecho, los futuros de Wall Street subieron con fuerza después de esas noticias, impulsados también por la información de que Washington estaría estudiando fórmulas para desbloquear fondos iraníes a cambio de avances en materia nuclear.
Sin embargo, conviene mantener algo de distancia. Bloomberg, citado por MarketWatch, señala que líderes árabes del Golfo y europeos creen que un acuerdo completo podría tardar alrededor de seis meses y están presionando para extender el actual alto el fuego como marco de negociación. Es decir, la distensión es real, pero la resolución definitiva del conflicto no parece inminente.
Un petróleo más bajo mejora el marco macro
La corrección del crudo tiene implicaciones que van mucho más allá de la energía. Un petróleo moviéndose en la zona de 80-90 dólares sigue siendo elevado, pero el mercado lo empieza a ver como un nivel manejable, no como una amenaza sistémica inmediata. Esa diferencia es clave porque reduce parte de la presión sobre inflación, márgenes empresariales y expectativas de tipos. Daniela Hathorn, de Capital.com, resumió esta idea al señalar que el crudo en torno a 90 dólares ya no se percibe igual que en pleno pico de tensión.
La advertencia sigue siendo la misma: si el petróleo vuelve a acercarse a los 100 dólares o permanece alto demasiado tiempo, el mercado tendrá que volver a tomarse muy en serio el impacto sobre política monetaria y crecimiento. Pero hoy el mensaje dominante es otro: con Ormuz reabierto y con las conversaciones vivas, el mercado prefiere comprar alivio antes que protegerse del peor escenario.