El petróleo desafía al G7: ni 400 millones de barriles logran frenar la subida
- La liberación récord de reservas estratégicas no ha logrado frenar de forma duradera la subida del petróleo.
- Mientras no haya una desescalada real en torno al estrecho de Ormuz, el sesgo de fondo sigue siendo alcista para el crudo.
- En el corto plazo, el mercado vigila tanto la geopolítica como los datos macro de EE. UU. y la decisión de la Fed.
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La tensión en torno al estrecho de Ormuz sigue sosteniendo los precios del crudo en niveles elevados, y la conclusión central del análisis de Giuseppe Dellamotta es bastante directa: la única vía creíble para rebajar el petróleo de forma consistente pasa por una desescalada del conflicto. Ni siquiera la mayor liberación coordinada de reservas petroleras de la historia ha conseguido cambiar ese telón de fondo.
Según explica el autor, las economías del G7 y la Agencia Internacional de la Energía acordaron liberar 400 millones de barriles desde reservas estratégicas, pero el efecto fue limitado. Tras una reacción inicial típica de alivio, los precios volvieron a colocarse por encima de los 100 dólares, en paralelo al deterioro de las expectativas sobre un final rápido de la guerra y a la continuidad de las perturbaciones logísticas en Ormuz.
La geopolítica sigue dominando al mercado
El mercado del petróleo está funcionando ahora mismo bajo una lógica muy simple: menos oferta disponible o más riesgo sobre la oferta equivale a precios más altos. Por eso, la propuesta de Donald Trump de desplegar escoltas militares en el estrecho tiene, por ahora, un alcance más político que práctico. Ningún país parece dispuesto a implicarse directamente en una operación de ese tipo, y aunque lo hiciera, el impacto bajista sobre el precio del crudo sería probablemente limitado.
La tesis de fondo es clara: mientras el mercado no vea una desescalada real y verificable, los retrocesos del petróleo tienen visos de ser temporales y el sesgo principal seguirá apuntando al alza.
El propio Trump, recuerda Dellamotta, ha insistido en que el petróleo se desplomaría cuando termine la guerra. El problema no es tanto el diagnóstico como el calendario: el mercado no tiene visibilidad sobre cuándo podría producirse ese giro, y esa falta de certeza mantiene elevada la prima geopolítica.
Niveles técnicos a vigilar en el WTI
En el plano técnico, el crudo WTI se está moviendo en una fase de consolidación relativamente estrecha. En gráfico diario y también en 4 horas, el rango clave se sitúa entre el soporte de 93 dólares y la zona de 100 dólares. Esa estructura refleja una pausa dentro de una situación todavía muy condicionada por las noticias geopolíticas.
Según el análisis, los compradores podrían seguir defendiendo la zona baja del rango para intentar un nuevo tramo alcista hacia máximos, mientras que los vendedores necesitarían una ruptura clara por debajo del soporte para abrir la puerta a una corrección de mayor calado, con objetivo potencial en el entorno de 80 dólares.
En gráficos de 1 hora aparece además una pequeña directriz bajista que ordena el retroceso reciente. Su ruptura al alza reforzaría el escenario de reanudación alcista, mientras que su respeto mantendría la presión sobre el soporte inmediato.
Catalizadores inmediatos para el mercado
Más allá del conflicto, el mercado también estará pendiente de varios catalizadores macro en Estados Unidos. Entre ellos destacan el IPP, la decisión de política monetaria del FOMC y las cifras de solicitudes de subsidio por desempleo. Aun así, en el entorno actual, cualquier titular relacionado con Irán o con el estrecho de Ormuz tiene capacidad para imponerse al resto de referencias.
Reflexión Capital Bolsa. Nosotros creemos que el mensaje importante es que el petróleo no necesita una interrupción total del suministro para mantenerse alto; basta con que persista el riesgo de interrupción. Eso obliga a extremar la prudencia con sectores intensivos en energía y, al mismo tiempo, mantiene el foco sobre petroleras, navieras energéticas y compañías ligadas a materias primas. Mientras no llegue una señal política seria de distensión, lo razonable es asumir que la volatilidad seguirá elevada y que las caídas del crudo pueden ser más oportunidades tácticas que el inicio de un giro bajista duradero.