El oro se mantiene respaldado en medio del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, mientras la atención se centra en las negociaciones.

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Capitalbolsa | 09 abr, 2026

Puntos clave
  • El oro sigue mostrando apoyo en el corto plazo mientras el mercado mantiene la atención sobre la tregua entre EE.UU. e Irán.
  • El sesgo técnico ha mejorado, pero cualquier deterioro en las negociaciones podría provocar un giro brusco del sentimiento.
  • La cita decisiva pasa ahora por las conversaciones previstas en Islamabad y por los próximos datos macro de EE.UU.

El oro mantiene un tono relativamente firme en el corto plazo mientras el mercado intenta calibrar si la tregua entre Estados Unidos e Irán puede convertirse en algo más estable o si, por el contrario, solo representa una pausa temporal dentro de un conflicto todavía abierto. La atención se desplaza ahora desde el anuncio inicial del alto el fuego hacia las negociaciones previstas en Islamabad, que serán las que realmente determinen si el metal precioso puede sostener su rebote o vuelve a sufrir un ajuste brusco.

La reacción del mercado ha sido bastante errática. Ayer, el oro recibió impulso tras el anuncio de una tregua de dos semanas, en un contexto de condiciones financieras más relajadas y de mayor apetito por el riesgo. Sin embargo, esas ganancias se evaporaron más tarde cuando Israel lanzó un ataque sobre Líbano, provocando una respuesta de rechazo e insistiendo Irán en que ese frente también estaba incluido en el acuerdo. Es decir, el mercado celebró primero la desescalada y después recordó, casi de inmediato, lo frágil que sigue siendo la situación.

La clave inmediata está en Islamabad

Por ahora, la tregua continúa en pie, al menos formalmente, hasta mañana, cuando están previstas las conversaciones entre Washington y Teherán en Islamabad. Incluso existe la posibilidad de que esas negociaciones se prolonguen si ambas partes aceptan extenderlas. Ese es el verdadero punto de apoyo del mercado en este momento: no el alto el fuego en sí, sino la expectativa de que pueda servir como antesala de un acuerdo más amplio.

El sesgo de corto plazo ha mejorado para el oro, pero sigue dependiendo de una condición muy frágil: que las negociaciones no fracasen y que el conflicto no vuelva a escalar de nuevo.

Ese matiz importa mucho. Las hostilidades no se han dado oficialmente por terminadas y el riesgo de reanudación del conflicto sigue presente en cualquier momento. Por eso el mercado ha empezado a reducir parte de las expectativas más agresivas sobre política monetaria, algo que da cierto apoyo al oro. Pero esa mejora puede deshacerse con la misma rapidez si las conversaciones se rompen y regresa la presión geopolítica de forma abierta.

Lectura técnica: mejora táctica, no tranquilidad definitiva

Desde el punto de vista técnico, el gráfico diario muestra una mejora del tono tras la ruptura al alza de la directriz bajista producida ayer. Esa señal favorece a los compradores, que previsiblemente intentarán apoyarse en la zona actual mientras el precio no pierda el último mínimo relevante. Si esa estructura aguanta, el mercado podría volver a mirar hacia la gran zona psicológica de los 5.000 puntos.

En cambio, una ruptura por debajo del mínimo de referencia situado en el entorno de 4.555 volvería a dar el control a los vendedores y abriría la puerta a una caída más profunda con el foco puesto en la zona de 4.000. En marcos más cortos, tanto el gráfico de cuatro horas como el de una hora reflejan una batalla bastante clara entre una tendencia de fondo todavía alcista y una fase de corrección de corto plazo que aún no se ha resuelto del todo.

Eso deja una conclusión táctica bastante limpia: el oro mejora, sí, pero no está en una situación de calma estructural. Está en una fase en la que el mercado trata de construir un suelo apoyándose en la expectativa de distensión, aunque con el dedo muy cerca del botón de venta por si esa expectativa se frustra.

Datos macro y próximos catalizadores

Además del frente geopolítico, el mercado del oro tendrá en las próximas horas varios catalizadores importantes en Estados Unidos. Hoy se conocerán el índice PCE y las peticiones semanales de subsidio por desempleo. Mañana llegarán el IPC estadounidense y la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan. Son referencias relevantes porque pueden alterar las expectativas de tipos y, con ello, el comportamiento del metal precioso.

Pero, siendo directos, el principal motor no estará en los datos, sino en la política y en la guerra. Si las negociaciones de Islamabad avanzan, el oro podría mantener un sesgo constructivo. Si se tuercen, el mercado volverá a moverse por puro reflejo defensivo y la volatilidad se disparará otra vez.

La lectura de fondo es sencilla: el oro ha mejorado técnicamente y gana apoyo en el corto plazo, pero sigue dependiendo de un equilibrio geopolítico muy inestable. Ahora mismo no cotiza paz, cotiza esperanza de paz. Y eso no es lo mismo.

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