El oro se desploma pese a la escalada militar en el Golfo

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Capitalbolsa | 28 may, 2026

Puntos clave
  • El oro sufre una fuerte caída pese al aumento de las tensiones militares en el Golfo.
  • El dólar y el petróleo repuntan mientras se deteriora la situación en torno al estrecho de Ormuz.
  • El alto el fuego sigue formalmente vigente, pero cada nuevo ataque lo hace menos creíble para los mercados.

El oro ha vuelto a ser duramente castigado en una sesión marcada por el repunte de las hostilidades en el Golfo. Según Eamonn Sheridan, la combinación de nuevos cruces de fuego en torno al estrecho de Ormuz, un dólar más fuerte y el avance del petróleo ha provocado otra jornada muy negativa para el metal precioso.

El movimiento resulta llamativo porque, en teoría, un aumento de la tensión geopolítica suele favorecer a los activos refugio. Sin embargo, en esta ocasión el oro no está actuando como protección principal. El mercado parece estar dando más peso al fortalecimiento del dólar, al repunte de los rendimientos y a la presión técnica que arrastra el metal en las últimas sesiones.

El conflicto se extiende más allá de Ormuz

La sesión ha estado dominada por versiones oficiales contradictorias entre Estados Unidos e Irán. Washington sostiene que drones iraníes amenazaban a fuerzas estadounidenses y al tráfico comercial, por lo que el Mando Central interceptó cuatro drones de ataque y golpeó una estación de control terrestre en Bandar Abbas para impedir el lanzamiento de un quinto aparato.

Irán, por su parte, niega daños significativos y ofrece una versión muy distinta de los hechos. Según Teherán, su marina habría realizado disparos de advertencia contra un petrolero estadounidense que navegaba sin radar, mientras que el ataque posterior de Estados Unidos no habría causado bajas ni daños relevantes.

El problema para el mercado no es solo la existencia de ataques, sino la imposibilidad de construir una lectura común de los hechos. Cuando cada parte ofrece una versión incompatible, la prima de riesgo se mantiene viva.

La escalada ha ido un paso más allá con el lanzamiento de misiles y drones iraníes contra Kuwait, lo que supone una ampliación geográfica significativa del conflicto. El ataque introduce un riesgo adicional para la seguridad regional y para las infraestructuras energéticas del Golfo.

El IRGC habla de represalia directa

La Guardia Revolucionaria iraní ha afirmado que atacó una base aérea estadounidense en respuesta directa al golpe previo cerca del aeropuerto de Bandar Abbas. El mensaje del IRGC presenta la acción como una represalia medida frente a lo que considera una agresión de Estados Unidos.

El comunicado también advierte de que cualquier nueva acción militar estadounidense podría recibir una respuesta más contundente. Esto elimina buena parte de la ambigüedad que aún podía quedar: Irán no está presentando estos movimientos como incidentes aislados, sino como una respuesta deliberada dentro de una dinámica de escalada.

En este contexto, el alto el fuego sigue existiendo formalmente, pero cada vez se parece más a una etiqueta diplomática que a una realidad operativa. El mercado empieza a descontar que la situación se está ampliando, no estabilizando.

Las cuatro líneas rojas de Teherán siguen intactas

El trasfondo político tampoco ayuda a rebajar la tensión. El presidente del comité de seguridad nacional del Parlamento iraní ha reiterado las cuatro líneas rojas de Teherán: el derecho a enriquecer uranio, la posesión de uranio enriquecido, la autoridad sobre el estrecho de Ormuz y la eliminación de sanciones.

Estas posiciones no han cambiado desde el inicio del conflicto. Por tanto, aunque se hable de negociaciones o de un posible acuerdo, los puntos centrales de fricción permanecen bloqueados. Para los inversores, esto significa que la probabilidad de una solución rápida sigue siendo limitada.

La lectura de mercado es clara: mientras las líneas rojas sigan intactas y los ataques se extiendan a otros territorios del Golfo, el riesgo geopolítico no puede darse por cerrado.

Oro presionado, petróleo y dólar al alza

El comportamiento de los activos refleja una sesión de tensión, pero no necesariamente de búsqueda clásica de refugio. El petróleo sube por el temor a una mayor presión sobre el suministro energético, especialmente si el conflicto afecta al tránsito por Ormuz o a infraestructuras del Golfo.

El dólar también avanza, reforzando la presión sobre el oro. En un entorno de divisa estadounidense fuerte y tipos elevados, el metal precioso pierde atractivo relativo, sobre todo si además rompe referencias técnicas importantes.

El resultado es una nueva jornada negativa para el oro, que no logra beneficiarse del deterioro geopolítico. El mensaje es relevante: el mercado no está comprando oro como refugio de forma automática, sino que está penalizando el activo por una combinación de dólar fuerte, presión técnica y posible repunte de rentabilidades.

Para los inversores, el foco inmediato está en petróleo, dólar y bonos. Si el conflicto se amplía, la presión sobre energía e inflación puede pesar más que el tradicional papel refugio del oro.

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