El cobre se prepara para una nueva explosión alcista impulsada por la IA

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Capitalbolsa | 12 nov, 2025

Los precios del cobre han retrocedido cerca de un 15 % desde los máximos históricos alcanzados en julio, pero lejos de marcar el final del ciclo alcista, podrían estar preparando el terreno para un nuevo repunte.

Según diversos analistas del mercado de materias primas citados por MarketWatch, la demanda estructural sigue siendo tan intensa que el mercado podría enfrentarse a un déficit de suministro persistente durante la próxima década.

John Caruso, estratega senior de RJO Futures, define el escenario con contundencia: “El cobre es una bomba de tiempo a punto de detonar en precios”. En su opinión, la combinación de una oferta limitada y una demanda creciente procedente de los centros de datos y la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial (IA) convierte al metal rojo en uno de los activos más atractivos del ciclo energético actual.

Oferta limitada y presión estructural

Según Caruso, existe una alta probabilidad de un déficit estructural de oferta. Diversas previsiones apuntan a que la demanda mundial de cobre podría aumentar en un millón de toneladas métricas anuales durante los próximos diez años, mientras la capacidad minera apenas crece. Este desequilibrio se agrava por las dificultades técnicas, medioambientales y regulatorias que afectan a los grandes proyectos de extracción en América del Sur, África y Asia.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que, de mantenerse la tendencia actual, el mercado global podría registrar un déficit del 30 % de la oferta hacia 2035. Buena parte de ese desajuste vendrá de la expansión de tecnologías intensivas en electricidad: energías renovables, vehículos eléctricos, chips de IA y redes de transmisión digital.

Volatilidad reciente y factores geopolíticos

Tras alcanzar un récord intradía de 5,96 dólares por libra el 24 de julio y 11.200 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME) el 29 de octubre, el cobre cayó con fuerza después de que la Administración Trump anunciara que los nuevos aranceles se aplicarían solo al cobre procesado, y no al refinado. La decisión alteró el equilibrio entre los precios de la Comex estadounidense y la LME, que habían divergido ante la expectativa inicial de tarifas más amplias.

David Aspell, codirector de inversiones en Mount Lucas Management, explica que “los importadores estadounidenses se apresuraron a asegurar existencias antes de los posibles aranceles, dispuestos a pagar más en la Comex que en Londres”. Tras la exención, las cotizaciones volvieron a ajustarse, aunque el riesgo de nuevos impuestos en 2026 mantiene al mercado en tensión.

Roukaya Ibrahim, estratega de materias primas y energía en BCA Research, advierte que la “posibilidad latente de aranceles sobre el cobre refinado seguirá pesando sobre los precios”. En su opinión, hasta que la Casa Blanca tome una decisión definitiva el próximo verano, los mercados permanecerán desajustados, con un soporte sólido que limitará las caídas.

La nueva fuente de demanda: inteligencia artificial y consumo energético

Aunque la política energética de Trump ha priorizado los combustibles fósiles y ha reducido la financiación pública a proyectos de energía limpia, la revolución de la IA ha tomado el relevo como motor de demanda. Los centros de datos que sostienen el desarrollo de modelos de IA requieren una cantidad descomunal de electricidad, y por tanto, de cobre.

De acuerdo con un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, citado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, los centros de datos consumieron en 2023 alrededor del 4,4 % del total de la electricidad del país, y podrían elevar esa cifra hasta entre el 6,7 % y el 12 % en 2028. Caruso subraya que el consumo eléctrico de la infraestructura de IA podría duplicarse antes de que termine la década, impulsando una demanda adicional sostenida de cobre en todo el sistema energético.

David Aspell coincide en que “la demanda procedente de los sectores que tradicionalmente impulsan el consumo de cobre —construcción, energía y tecnología— sigue firme y no muestra signos de agotamiento”.

Perspectiva a medio plazo

Aunque el retroceso reciente refleja una fase de corrección tras un año de fuerte especulación, los fundamentos de largo plazo siguen intactos. Con una oferta minera limitada, políticas de transición energética intermitentes y una nueva ola de electrificación global impulsada por la IA, el cobre se perfila como uno de los grandes ganadores estructurales del nuevo ciclo industrial.

Caruso resume el sentimiento general: “La carrera por la inteligencia artificial está apenas en sus primeros compases, y eso significa que el cobre todavía tiene un amplio margen para subir”.

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