El año en que los metales eclipsaron a bolsa y cripto: así fue el sorprendente 2025

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Capitalbolsa | 29 dic, 2025

Actualizado : 16:31

Puntos clave
  • Los metales fueron los grandes ganadores de 2025, por encima de bolsa y cripto.
  • El rally se apoyó en escasez de oferta, compras de bancos centrales y tirón industrial (incluida la IA).
  • Tras subidas tan fuertes, no se descarta una corrección, pero el telón de fondo sigue siendo favorable.

Según el artículo original firmado por IL Contributors y con gráficos de TradingView, 2025 dejó una sorpresa para muchos inversores: aunque se esperaba que el protagonismo se lo llevara el mercado cripto con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el balance anual ha sido distinto. Bitcoin llegó a marcar máximos históricos en octubre, pero en el conjunto del año acumula caídas superiores al 7%.

Mientras tanto, la renta variable aguantó bien pese a las fricciones comerciales y el ruido inflacionista: el S&P 500 sube alrededor de un 17,2%, el Nasdaq un 21,5%, el Dow Jones un 14,1% y el Russell 2000 un 14,7%. Aun así, la auténtica estrella del año han sido los metales.

El dominio de los metales preciosos

El texto destaca cifras que llaman la atención: oro cerca de +69%, plata +136%, platino +136% y paladio alrededor de +99% en 2025. Lo relevante es que estas subidas se dieron sin un entorno claramente “risk-off” y sin señales de recesión inminente a nivel global o en EE. UU., lo que refuerza la idea de que hubo motores más estructurales detrás del movimiento.

En el caso del oro, la tesis del medio original se apoya en dos pilares: estrecheces de oferta y demanda. Por un lado, la expectativa de una Reserva Federal más acomodaticia favoreció el apetito inversor. Por otro, las compras de bancos centrales habrían estado impulsadas por riesgos geopolíticos y una desconfianza creciente hacia el dólar.

Aquí conviene no perder el norte: tras un rally así, el riesgo de corrección existe. Pero, como recuerda el autor original, las compras de bancos centrales suelen ser de largo plazo y rara vez se deshacen de manera rápida, lo que puede amortiguar caídas profundas.

Plata: squeeze y caída de inventarios

La plata tuvo, además, un ingrediente “extra” que amplificó el movimiento: un short squeeze. Con poca disponibilidad de metal físico, quienes apostaban por caídas se vieron forzados a recomprar para cerrar posiciones, empujando el precio al alza. El artículo menciona también una caída fuerte de inventarios en Londres y un descenso de existencias en Shanghái hasta niveles que no se veían en una década.

Platino y paladio: oferta, fundamentos e industria

En los metales del grupo del platino, el relato se centra en disrupciones de oferta, fundamentales más ajustados y demanda industrial sólida. A esto se sumó un factor de mercado: tras el rally del oro, muchos inversores corrieron a “ponerse al día” comprando plata, platino y paladio, lo que terminó sincronizando las subidas.

Nuestra lectura es clara: cuando el dinero entra “en manada” para no quedarse atrás, los movimientos se vuelven más verticales… y también más frágiles si cambia el sentimiento. Gestión del riesgo y tamaño de posición importan más que nunca.

Cobre: el metal “IA” entra en escena

Más allá de los metales preciosos, el artículo de IL Contributors subraya el protagonismo reciente del cobre, con precios superando los 12.000 dólares por tonelada por primera vez, en un contexto de preocupación por menor oferta global, cierres inesperados de minas y entusiasmo por su papel crítico en la infraestructura ligada a la inteligencia artificial.

Mirando a 2026: escenarios y matices

En el escenario base planteado por el medio original, la oferta de plata podría seguir deteriorándose, mientras que el oro mantendría apoyo por compras de bancos centrales en 2026. El cobre, en cambio, tendría un panorama más mixto: un crecimiento económico más lento, la volatilidad y la incertidumbre política podrían pesar sobre la demanda de metales industriales.

En resumen: 2025 fue el año de los metales, pero 2026 exigirá más selectividad. Tras subidas tan agresivas, nosotros priorizaríamos disciplina: vigilar la fortaleza del dólar, el rumbo de tipos de la Fed, el pulso industrial y, sobre todo, las señales de agotamiento del momentum.

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