Barclays enfría el entusiasmo: el petróleo no caerá de golpe pese al acuerdo con Irán
- Barclays no espera un desplome inmediato del petróleo tras el acuerdo entre EE.UU. e Irán.
- La reapertura de Ormuz y la normalización de exportaciones podrían llevar meses.
- Los inventarios han caído durante el conflicto y necesitarán tiempo para reconstruirse.
El acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán ha provocado una caída del petróleo, pero Barclays no espera un desplome inmediato hacia los niveles previos al conflicto. Según recoge Nora Redmond, los analistas del banco británico consideran que el mercado energético todavía deberá absorber varios factores antes de recuperar una situación plenamente normalizada.
El West Texas y el Brent han retrocedido hasta mínimos de tres meses tras conocerse el pacto, reflejando la retirada parcial de la prima geopolítica. Sin embargo, Barclays advierte de que no prevé una caída brusca de los precios de la energía, ya que el impacto acumulado de la crisis no desaparece de un día para otro.
Ormuz no vuelve a la normalidad de forma inmediata
Según los analistas de Barclays, liderados por Ajay Rajadhyaksha, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha provocado una fuerte reducción de inventarios durante los últimos meses. Ese descenso de reservas limita la posibilidad de una corrección rápida y profunda del crudo, incluso aunque el acuerdo reduzca claramente el riesgo geopolítico.
El banco subraya que reabrir la ruta marítima, resolver los retrasos acumulados y normalizar las exportaciones llevará tiempo. No basta con anunciar el acuerdo: hay que reconstruir flujos, logística, inventarios y confianza en la seguridad del transporte energético.
Un mercado más ordenado de lo esperado
Barclays también destaca que los precios se han comportado de forma relativamente contenida durante las últimas semanas, mientras los inversores esperaban una posible salida diplomática. Ese comportamiento “notablemente ordenado” sugiere que parte del alivio ya estaba descontado antes del anuncio formal.
Por tanto, el acuerdo reduce el riesgo de un shock energético extremo, pero no elimina de inmediato las tensiones acumuladas en el mercado físico. La reapertura gradual de Ormuz debería aliviar la presión, aunque el proceso de ajuste será progresivo.
En definitiva, Barclays no niega que el acuerdo sea bajista para el petróleo, pero matiza la magnitud y velocidad del movimiento. El crudo puede seguir presionado si la normalización avanza, aunque una caída vertical parece menos probable mientras los inventarios sigan bajos y la logística energética tarde en recuperar su funcionamiento habitual.