Yardeni dice que los próximos dos días pondrán a prueba su predicción de que el mercado está en su punto más bajo.
Actualizado : 18:31
- Ed Yardeni cree que el mercado ya ha hecho suelo, pero admite que las dos próximas sesiones serán decisivas.
- Su tesis se apoya en valoración más razonable, beneficios al alza y precedentes históricos tras grandes conflictos militares.
- El gran riesgo inmediato sigue siendo el conflicto con Irán y el efecto de los mensajes de Trump sobre el sentimiento inversor.
Ed Yardeni cree que el mercado ha podido dejar atrás ya lo peor del último tramo correctivo, pero no lo da por ganado. El veterano estratega de Yardeni Research sostiene que la caída del S&P 500 del 9,1% desde su máximo histórico de cierre del 27 de enero probablemente haya marcado un suelo, aunque reconoce sin rodeos que las dos próximas sesiones pueden poner a prueba por completo esa tesis.
Su mensaje tiene un punto de fondo claro: las crisis geopolíticas suelen generar oportunidades de compra, pero solo cuando el mercado empieza a vislumbrar que el peor escenario no se va a materializar. Y justo ahí está hoy la cuestión. La guerra, el petróleo, Ormuz y los mensajes erráticos de Trump siguen siendo ruido suficiente como para invalidar cualquier intento de rebote si la tensión vuelve a dispararse.
Yardeni mantiene su tesis alcista, pero sin complacencia
La semana pasada, Yardeni ya defendió que el retroceso sufrido por el índice americano probablemente había sido suficiente para limpiar parte del exceso previo. Ahora insiste en esa idea, pero introduciendo una advertencia relevante: las dos próximas jornadas pueden confirmar o destruir esa llamada de suelo.
La razón es evidente. El contexto no depende solo de múltiplos o de beneficios, sino de un frente geopolítico extremadamente inestable. Trump ha vuelto a endurecer el tono con Irán, amenazando con nuevos ataques sobre infraestructuras críticas si no hay avances, aunque al mismo tiempo ha dejado entrever que aún ve posible una tregua. Esa mezcla de amenaza y ambigüedad es justo lo que impide al mercado respirar del todo.
La historia juega a favor del mercado
Uno de los pilares de su argumento es histórico. Según recuerda el estratega, el S&P 500 terminó más alto dos años después de los últimos cuatro grandes compromisos militares de Estados Unidos, con avances de entre el 31% y el 44% tras la Guerra de Corea, la Guerra del Golfo, la Guerra de Irak y la Segunda Guerra Mundial.
Ese tipo de precedentes no garantiza nada, y el propio Yardeni lo admite, pero sí sirve para recordar que los grandes episodios bélicos no siempre destruyen el ciclo bursátil. A menudo, cuando el mercado empieza a vislumbrar una salida o una estabilización, la bolsa reacciona antes de que el entorno sea plenamente cómodo.
Valoraciones más atractivas y beneficios al alza
El otro apoyo de su visión alcista está en los fundamentales. Yardeni destaca que la valoración del gran índice estadounidense ha caído desde unas 23 veces beneficios a finales de octubre de 2025 hasta alrededor de 19 veces en la actualidad. Al mismo tiempo, los beneficios han seguido creciendo, con un avance del 12,7%, lo que hace que el mercado resulte ahora bastante menos exigente que hace unos meses.
Además, el estratega subraya dos elementos que siguen sosteniendo el fondo de la bolsa americana: una amplitud de mercado sólida y unos márgenes empresariales en máximos históricos. Dicho de otra manera, no ve una estructura de mercado rota, sino un mercado golpeado por el miedo y por el shock geopolítico.
La prueba inmediata sigue siendo Irán
El problema es que ese deterioro real podría llegar si el conflicto con Irán da un salto adicional. Por eso las próximas dos sesiones son tan importantes para Yardeni. No porque vayan a resolver el ciclo, sino porque pueden indicar si el mercado es capaz de absorber el ruido geopolítico sin perder de nuevo niveles clave o si, por el contrario, el rebote reciente ha sido demasiado frágil.
En el fondo, la tesis de Yardeni es una apuesta a que el miedo ha ido más deprisa que el deterioro económico real. Y esa es una tesis razonable, pero no cómoda. Porque si Trump intensifica el conflicto o el petróleo vuelve a acelerar con fuerza, el mercado tendrá muy difícil sostener esa idea de suelo sin volver a tambalearse.
La conclusión es bastante directa. Yardeni sigue siendo alcista y cree que el mercado podría haber hecho suelo. Pero también está diciendo algo importante entre líneas: si esta vez falla el rebote, el problema ya no será de sentimiento, sino de credibilidad.