Previsiones 2026: "Crecimiento más débil, una Fed más expansiva y búsqueda de alternativas al dólar"
- Mark Nash (Jupiter AM) sostiene que la excepcionalidad económica de EE. UU. se está diluyendo.
- Aranceles y freno migratorio habrían debilitado simultáneamente oferta y demanda.
- Dólar más débil, tipos a la baja y auge de la IA abren un nuevo ciclo para la inversión macro global.
En su último análisis, Mark Nash, gestor de Global Macro Solutions en Jupiter Asset Management, plantea que Estados Unidos atraviesa una fase de transición en la que su antigua “excepcionalidad” económica se ha ido desdibujando. Según el gestor, el país ha perdido la capacidad de crecer de forma sostenida muy por encima de otras economías desarrolladas, y es probable que esta convergencia continúe en 2026, con implicaciones relevantes para divisas, bonos y activos de riesgo.
Mark Nash atribuye buena parte de este deterioro a factores autoinfligidos: los aranceles han funcionado como un impuesto adicional sobre empresas y consumidores estadounidenses, presionando márgenes y enfriando la demanda interna, mientras que las restricciones migratorias han tensionado el mercado laboral al reducir la oferta de trabajadores y eliminar una fuente importante de poder adquisitivo. El resultado, según Jupiter AM, es una economía con menos impulso tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda.
Fin de la excepcionalidad y presión a la baja sobre el dólar
Los datos recientes, en línea con el diagnóstico de Mark Nash, apuntan a un enfriamiento de la demanda: la creación de empleo se modera, el paro repunta y la inflación deja de ser el principal motivo de preocupación. El foco ya no está en el sobrecalentamiento, sino en el riesgo de crecimiento débil. Esto abre margen para que la Reserva Federal relaje aún más su política monetaria, con un escenario en el que la economía requiere estímulos recurrentes, los rendimientos de los bonos tienden a bajar y el dólar pierde atractivo como refugio estructural.
A medida que se deteriora la confianza en el “halo” de crecimiento estadounidense, muchos inversores, según destaca Jupiter AM, han buscado depósitos alternativos de valor. Ninguna gran divisa ha logrado ocupar ese vacío por sus propias debilidades fiscales o comerciales, por lo que el oro se ha convertido en la “moneda” preferida. Esta combinación de menor excepcionalidad de EE. UU., dólar más débil y búsqueda de refugios reales abre oportunidades en activos denominados fuera del billete verde, incluidos los mercados emergentes.
Para Mark Nash, todo ello configura un terreno especialmente fértil para las estrategias de global macro: un dólar en retroceso genera oportunidades direccionales en mercados poco presentes en carteras tradicionales y, al mismo tiempo, reduce las correlaciones entre bonos soberanos, facilitando la construcción de carteras más robustas frente a shocks idiosincráticos.
IA, productividad y nuevo equilibrio macro
El análisis de Jupiter AM incorpora además un elemento crucial: la irrupción de la inteligencia artificial como fuerza estructural. La IA promete elevar de forma notable la productividad y mejorar la capacidad de oferta, pero en el corto plazo puede desplazar empleo más rápido de lo que las nuevas industrias son capaces de absorber. Para que la IA sostenga el crecimiento en lugar de frenarlo, Mark Nash defiende que la política económica debe acompañar la transición con reciclaje profesional, inversión y un entorno de tipos más bajos y confianza empresarial.
En este contexto, un dólar más débil y unos tipos estadounidenses a la baja no solo responden a la necesidad de sostener la demanda, sino que también facilitan el esfuerzo inversor en capital físico y tecnológico que exige la nueva ola de automatización. Según Nash, la clave para los próximos años estará en cómo se reparte el beneficio de la IA entre trabajadores, empresas y gobiernos, y en qué activos logren capturar mejor esa nueva renta de productividad.
Reflexión de Capital Bolsa
Nosotros creemos que la visión de Mark Nash encaja con un cambio de régimen en el que el dólar pierde algo de brillo, la renta fija vuelve a ser interesante y la IA se convierte en el gran selector de ganadores y perdedores. En este entorno, tiene sentido aumentar el foco en estrategias macro globales, diversificando más allá de EE. UU. y combinando activos ligados a oro, emergentes y compañías capaces de monetizar la IA con modelos de negocio sólidos.
De cara a 2026, pensamos que el inversor debería dejar de dar por garantizada la “excepcionalidad” estadounidense y trabajar con escenarios donde el crecimiento se reparte de forma más equilibrada a nivel global. En nuestra opinión, un enfoque sensato pasa por mantener exposición a EE. UU., pero reforzando progresivamente posiciones en activos no denominados en dólares y en segmentos que se beneficien de tipos más bajos, mayor dispersión y de la revolución de la inteligencia artificial en productividad y beneficios empresariales.