La fiebre de la IA afloja: el mercado vuelve a premiar la diversificación.

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Capitalbolsa | 17 nov, 2025

Actualizado : 10:45

Estoy viendo que, tal y como señalaba Matthew J. Belvedere en su comentario de mercado, la apuesta por la inteligencia artificial empieza a mostrar señales de fatiga. Después de un 2025 dominado por cualquier valor relacionado con data centers, IA, computación acelerada o incluso nuclear y cuántica —muchas veces sin importar si generaban beneficios o no—, ahora el riesgo empieza a ser evidente. Ha tardado más de lo previsto, pero ha llegado.

Eso no significa, como también apuntaba Belvedere citando a Jim Cramer, que haya que vender en pánico. En las compañías reales, las que saben invertir, construir y producir beneficios, todavía queda mucho recorrido: Amazon, Meta, Microsoft, Broadcom y, por supuesto, Nvidia siguen siendo nombres sólidos. El problema es que a estos niveles ya no tiene sentido “perseguir” subidas. A menos que haya una corrección fuerte, el margen ya no compensa.

La cuestión es que volvemos a entrar en terreno de incertidumbre con la Reserva Federal. Según recordaba el propio Belvedere apoyándose en los comentarios de Cramer, la economía se está enfriando y lo hace de forma clara: la demanda pierde fuerza, la política monetaria sigue siendo muy restrictiva y el clima general es más delicado de lo que parece a primera vista. El fin del cierre gubernamental ha dado un pequeño respiro al sentimiento, pero nada más. Las tensiones y la falta de crecimiento siguen ahí.

Ahora bien, también empiezan a aparecer algunas señales positivas en inflación: los coches usados se hunden, los alquileres retroceden, la energía corrige, la ropa baja precios… La excepción es la carne de vacuno, totalmente desajustada por la reducción del ganado, el menor desde 1951. Pero incluso ahí, según comentaba Cramer en la pieza de Belvedere, la oferta acabará aumentando y la demanda ajustándose.

Con este cuadro, él ve claro que los tipos largos deberían bajar. Si la inflación se estabiliza por debajo del 3%, la Fed probablemente no espere demasiado y optará por un recorte de un cuarto de punto. Y lo importante no será el tamaño del movimiento, sino su dirección.

Hay otro factor que Belvedere mencionaba a través de Cramer: el papel del Tribunal Supremo respecto a los aranceles de Trump. Si el Supremo —y, en particular, el juez John Roberts— decide tumbar esas tarifas, el mercado podría dispararse de forma generalizada, desde los valores tradicionales hasta los Magnificent 7, sin importar el ritmo de construcción de data centers.

En este contexto, Cramer destacaba un valor concreto en el que quiere ser especialmente agresivo: Boeing. Con un nuevo CEO (Kelly Ortberg), una vuelta a la normalidad en su proceso industrial y una generación de caja que por fin empieza a tomar forma, es una de las apuestas preferidas. Si se escucha la entrevista de Larry Culp (GE Aerospace) en Mad Money, se entiende el argumento: Boeing sigue siendo un activo estratégico para Estados Unidos.

A partir de ahí, Cramer —según recoge Matthew J. Belvedere— plantea más ideas para entornos donde la tecnología se toma un respiro. Pero la principal es clara: diversificar vuelve a tener sentido, y el mercado está pasando de la euforia de la IA al análisis racional.

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