“La burbuja de la IA estallará como las hipotecas en 2008”: Burry lanza su nueva gran apuesta

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Capitalbolsa | 05 nov, 2025

Actualizado : 09:15

El legendario inversor Michael J. Burry —conocido por anticipar el colapso de la burbuja inmobiliaria de 2008 y protagonista de la historia retratada en La gran apuesta— vuelve a los titulares con una jugada que está dando que hablar: una posición bajista multimillonaria sobre las grandes tecnológicas de la inteligencia artificial.

Según recoge el analista Adam Sharp, Burry parece convencido de que el auge actual de la IA presenta similitudes inquietantes con el frenesí especulativo de las puntocom.

De desafiar a Wall Street a apostar contra la euforia tecnológica

Burry se ganó su reputación en los años previos a la crisis financiera, cuando detectó que los bancos concedían hipotecas masivas a prestatarios insolventes y empaquetaban esos préstamos en productos financieros opacos. En aquel entonces, según recuerda Sharp, utilizó derivados de crédito (CDS) para apostar contra el sistema hipotecario, soportando fuertes críticas de sus propios inversores.

Su paciencia y convicción acabaron traduciéndose en una rentabilidad cercana al 500% cuando estalló la crisis, venciendo a los grandes bancos en su propio terreno.

Esa experiencia marcó un precedente, y desde entonces, Burry se ha convertido en una figura de culto para quienes buscan detectar burbujas antes de que revienten.

El regreso de “Cassandra”: una advertencia contra la IA

Burry, que en redes utiliza el seudónimo “Cassandra” —en referencia a la profetisa troyana condenada a no ser creída pese a sus aciertos—, reapareció en la red X (antes Twitter) tras meses de silencio.

Como detalla Adam Sharp, los últimos documentos enviados a la SEC revelan que su fondo, Scion Capital, mantiene posiciones cortas equivalentes a 912 millones de dólares en Palantir (PLTR) y 186 millones en NVIDIA (NVDA). Ambas compañías son pilares del actual auge de la inteligencia artificial, lo que convierte su apuesta en una versión moderna de su “gran jugada” contra el sistema.

La decisión no sorprende del todo: Palantir, en particular, presenta una valoración desorbitada, con una capitalización cercana a los 490.000 millones de dólares y unos ingresos anuales de apenas 3.900 millones. Su ratio precio/ventas supera las 126 veces, una cifra sin precedentes incluso comparada con la burbuja de las puntocom, señala Sharp.

Los paralelismos con la era de las puntocom

Burry ha compartido gráficos que, según Sharp, ilustran el paralelismo entre la actual ola de inversión en inteligencia artificial y el gasto tecnológico de principios de siglo. Ambos periodos comparten el mismo patrón: crecimiento explosivo, expectativas desbordadas y multiplicación de valoraciones fuera de toda lógica.

Sin embargo, existe un matiz crucial. Estas posiciones bajistas se conocieron con retraso, ya que los informes 13F reflejan la situación de los fondos al 30 de septiembre. Desde entonces, tanto NVIDIA como Palantir han seguido subiendo, lo que implica que, de momento, la apuesta de Burry acumula pérdidas latentes.

El desafío del “timing”: acertar demasiado pronto también cuesta

Como recuerda Adam Sharp, incluso durante su famosa apuesta contra el mercado inmobiliario, Burry tuvo que soportar meses de pérdidas antes de que los precios colapsaran. El coste de mantener posiciones cortas —ya sea en CDS entonces o en opciones de venta ahora— puede ser considerable, y el tiempo juega en contra.

En este caso, el propio mercado ha reaccionado con volatilidad: Palantir cayó un 7% tras publicar resultados, y su CEO, Alex Karp, respondió públicamente en CNBC calificando la maniobra de “manipulación del mercado”. En sus palabras, “las dos empresas a las que está vendiendo en corto son las que están ganando todo el dinero; venderlas es una locura total”.

¿Burbuja inminente o simple corrección?

El debate está servido. Para algunos, como Sharp, las valoraciones actuales de las tecnológicas ligadas a la IA no son sostenibles, pero eso no implica necesariamente un desplome inmediato. La experiencia demuestra que los mercados pueden permanecer irracionales durante mucho más tiempo del que los inversores pueden permanecer solventes.

De momento, la jugada de Burry simboliza algo más profundo: el regreso del escepticismo en un mercado dominado por la narrativa del crecimiento perpetuo impulsado por la IA.

Conclusión: una advertencia que merece atención

Michael Burry ha demostrado en el pasado que sus predicciones no deben subestimarse. Pero incluso para alguien con su historial, acertar en el momento exacto sigue siendo el mayor desafío.

Como apunta Adam Sharp, quizás su apuesta no sea tanto una predicción inmediata como una advertencia sobre el exceso de confianza que domina los mercados. Si algo nos enseñó “La gran apuesta”, es que las burbujas no se ven con claridad hasta que ya han estallado.

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