SpaceX se dispara por puro FOMO y ya cotiza más cara que cualquier valor del S&P 500
Actualizado : 10:15
- SpaceX cotiza a unas 39,2 veces las ventas previstas para 2027, por encima de cualquier valor del S&P 500.
- El fuerte interés minorista y los nuevos ETF ligados a la compañía alimentan una dinámica de FOMO.
- El debate central es si SpaceX justifica una valoración extrema por su dominio espacial o si el mercado está entrando en una fase de burbuja.
SpaceX se ha convertido en el nuevo centro de gravedad especulativo del mercado. Según William Gavin, de MarketWatch, la compañía de Elon Musk cotiza con una valoración superior a la de cualquier empresa del S&P 500 si se mide por ventas previstas para 2027.
El dato es llamativo: al no ser todavía rentable, las comparaciones por beneficio no sirven. Pero, sobre ventas, SpaceX cotiza a unas 39,2 veces los ingresos estimados para 2027, según los primeros modelos publicados por analistas. Para ponerlo en perspectiva, Tesla, que ya suele considerarse una acción cara, cotiza en torno a 12,6 veces ventas previstas para ese mismo periodo.
Una valoración fuera de escala
SpaceX no forma parte del S&P 500 y, a diferencia de otros índices, no podrá saltarse los requisitos de espera y rentabilidad exigidos por el selectivo estadounidense. Aun así, su valoración ya supera a la de todos sus componentes en términos de precio sobre ventas futuras.
El segundo valor más caro por esta métrica sería Palantir, con unas 28 veces ventas. La diferencia refleja hasta qué punto el mercado está pagando por la visión de SpaceX, más que por sus beneficios actuales.
El mercado no está comprando una compañía tradicional. Está comprando una narrativa de dominio espacial, comunicaciones por satélite, inteligencia artificial, infraestructura orbital y expansión futura de la economía fuera de la Tierra.
El FOMO domina la negociación
Desde su salida a Bolsa, las acciones de SpaceX siguen acumulando fuertes movimientos. Aunque corrigieron en las últimas sesiones, todavía cotizan claramente por encima del precio de la OPV. La subida se ha visto impulsada por el miedo de muchos inversores a quedarse fuera de una historia que podría marcar una nueva fase del mercado.
Ese fenómeno se ha amplificado con los ETF diseñados para dar exposición a SpaceX. Miles de millones de dólares han entrado en estos vehículos, mientras los inversores minoristas han desplazado parte de su atención desde Nvidia y las grandes tecnológicas hacia el nuevo valor estrella del mercado.
La comparación que empieza a circular es la de Netscape en 1995. Su salida a Bolsa marcó el inicio de una nueva era para las compañías de internet, pero también fue uno de los primeros símbolos de la burbuja puntocom. La pregunta ahora es si SpaceX puede ser el equivalente moderno: el activo que desbloquea una nueva narrativa de mercado.
No es Netscape, pero el riesgo de exceso existe
La comparación tiene límites. SpaceX es una compañía mucho más grande, con una posición dominante en lanzamientos espaciales, contratos relevantes con el Gobierno estadounidense, liderazgo en comunicaciones por satélite y posibles oportunidades en infraestructura para IA y nube orbital.
Esto la diferencia de muchas empresas de la burbuja puntocom, que apenas tenían ingresos o una posición competitiva defendible. SpaceX sí controla activos estratégicos, tecnología difícil de replicar y una ventaja operativa considerable frente a la mayoría de sus competidores.
El problema no es que SpaceX carezca de valor. El problema es que el mercado puede estar pagando hoy por demasiados éxitos futuros al mismo tiempo: Marte, Luna, Starlink, lanzamientos, defensa, IA y comunicaciones globales.
Los analistas empiezan a justificar el entusiasmo
Pese a las dudas sobre valoración, algunos analistas siguen viendo recorrido. Oppenheimer elevó recientemente su precio objetivo desde 190 hasta 250 dólares por acción, lo que implica un potencial significativo frente a los niveles recientes.
La tesis de la firma es que SpaceX podría utilizar su experiencia en ingeniería, fabricación y tecnología espacial para convertirse en una de las mayores compañías del mundo en comunicaciones, nube e inteligencia artificial. Es una visión muy ambiciosa, pero encaja con el tipo de relato que los inversores están dispuestos a financiar en las primeras fases de una revolución tecnológica.
Evercore ISI también ha sugerido que la OPV de SpaceX podría activar una nueva ola de entusiasmo, similar a la que provocó Netscape en los años noventa. La diferencia es que, en este caso, el mercado no solo habla de internet o software, sino de infraestructura espacial y de una economía orbital aún por construir.
Una acción de visión, no de valoración clásica
SpaceX está cotizando como una acción de visión extrema. Los inversores no están valorando únicamente ingresos de lanzamientos o suscriptores de Starlink, sino la posibilidad de que la compañía se convierta en una infraestructura esencial para comunicaciones, defensa, exploración espacial y computación avanzada.
Eso puede justificar una prima. Pero también hace que el valor sea vulnerable si el mercado empieza a exigir beneficios, flujo de caja o una senda más clara de rentabilidad. En acciones tan caras, cualquier retraso operativo, decepción en Starship, presión regulatoria o pérdida de apetito minorista puede provocar movimientos violentos.
La conclusión es que SpaceX reúne los ingredientes de una gran historia bursátil: dominio tecnológico, liderazgo carismático, mercado potencial gigantesco y escasez de alternativas comparables. Pero también reúne los ingredientes de una fase de exceso: valoración extrema, flujos minoristas masivos, narrativa casi ilimitada y una fuerte dependencia de expectativas futuras.