SpaceX pierde altura tras su estreno bursátil y toca niveles inferiores a su debut
- SpaceX llegó a caer por debajo de su precio de debut en el Nasdaq, aunque terminó recuperándose.
- La presión se produce tras una pérdida histórica de capitalización y en plena corrección tecnológica.
- El mercado vigila el endeudamiento de la compañía y su plan para emitir bonos senior no garantizados.
SpaceX ha vivido una de sus primeras pruebas serias como compañía cotizada. Según William Gavin, de MarketWatch, las acciones de la empresa llegaron a caer brevemente por debajo de su precio de debut en el Nasdaq, antes de recuperarse y cerrar finalmente en positivo.
La compañía, que salió a bolsa el pasado 11 de junio, llegó a tocar un mínimo intradía de 147,11 dólares, por debajo de los 150 dólares de su primer día de negociación. Sin embargo, el valor logró rehacerse durante la sesión y terminó con una subida cercana al 1%, en torno a los 156 dólares.
Una caída que llega tras una sesión histórica
El movimiento del martes se produjo después de una jornada especialmente dura para SpaceX. El lunes, sus acciones habían caído más de un 16%, borrando cerca de 400.000 millones de dólares de valor bursátil. Según los datos citados por MarketWatch, se trataría de la segunda mayor pérdida de capitalización en un solo día registrada por una empresa estadounidense.
El contexto tampoco ayudó. La tecnología sufrió una fuerte corrección generalizada, con el Nasdaq-100 cayendo más de un 3% y especial presión sobre compañías de semiconductores como Micron, Marvell o Intel. En ese entorno, una acción recién salida a bolsa y con una valoración muy exigente queda especialmente expuesta a los cambios bruscos de sentimiento.
La lectura inmediata es que SpaceX no está cayendo sola: la presión forma parte de una corrección más amplia en tecnología, pero el tamaño de su valoración hace que cualquier duda se amplifique.
La deuda empieza a preocupar
Uno de los focos de inquietud está en el balance. SpaceX confirmó su intención de emitir bonos senior no garantizados para obtener liquidez y amortizar un préstamo puente de 20.000 millones de dólares. Ese endeudamiento está vinculado, en parte, a la deuda relacionada con xAI, adquirida por SpaceX en febrero.
La compañía cuenta con una posición de liquidez muy elevada, con más de 100.000 millones de dólares en efectivo y equivalentes, pero el mercado empieza a analizar con más detalle la estructura financiera posterior a la OPV. La propia empresa ya advirtió en su documentación bursátil que un nivel elevado de deuda podría reducir su flexibilidad operativa y hacerla más vulnerable ante condiciones económicas adversas.
Los analistas de Oppenheimer han comparado esta fase con los primeros años de Tesla, cuando la compañía recurrió al endeudamiento para financiar crecimiento. El paralelismo puede ser favorable si SpaceX logra convertir esa deuda en expansión rentable, pero también aumenta el escrutinio del mercado.
Una valoración que no permite errores
El problema para SpaceX no es solo la deuda, sino la combinación de deuda, expectativas elevadas y un mercado tecnológico más nervioso. Tras una salida a bolsa muy seguida por inversores institucionales y particulares, el valor necesita demostrar que su crecimiento futuro justifica la prima pagada.
La recuperación intradía del martes muestra que todavía hay compradores dispuestos a defender el valor en caídas, pero también confirma que la volatilidad será elevada. Las compañías con fuerte carga narrativa —espacio, defensa, satélites, IA y conectividad global— pueden atraer mucho capital, pero también sufren ajustes violentos cuando el mercado reduce riesgo.
SpaceX sigue siendo una de las historias de crecimiento más potentes del mercado, pero su estreno bursátil ya ha dejado claro que la valoración exige ejecución perfecta y que el inversor no perdonará dudas sobre deuda, liquidez o ritmo de expansión.