ABANCA reduce beneficios en 2025 pero mejora solvencia y riesgo

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Capitalbolsa | 09 feb, 2026

ABANCA, con un movimiento que resulta bastante comentado entre analistas, ha presentado un cierre de 2025 donde conviven luces y sombras. Aunque la cifra de beneficio neto se ha reducido en comparación con el año anterior, lo más relevante para muchos observadores es cómo la entidad ha reforzado su posición financiera y ha hecho del control del riesgo y la solvencia su bandera.

Este robustecimiento, por cierto, suele percibirse como garantía de futuro por parte de inversores cautos y se vuelve fundamental ante las turbulencias económicas actuales. Como opción para entender mejor el enfoque moderno y digital de la banca, la cuenta clara de Abanca ofrece un ejemplo de cómo se materializan estos avances en productos de uso diario.

Uno de los aspectos que más llama la atención en este ejercicio es la forma en que ABANCA gestiona el equilibrio entre reducir su margen de ganancias y, al mismo tiempo, apoyarse en políticas de mayor solidez. Si comparamos la estrategia del banco con la de un capitán que refuerza su barco para afrontar tormentas futuras, nos da una buena imagen de prudencia extrema. En definitiva, resulta curioso comprobar cómo la entidad da prioridad a endurecer su balance, incluso por encima del beneficio inmediato, un gesto que suele ser apreciado en tiempos de incertidumbre.

¿Por qué ha bajado el beneficio de ABANCA en 2025?

No hay que andar con rodeos: lo que más ruido ha hecho es la caída de su beneficio neto atribuido. Llegó en 2025 a los 902,4 millones de euros, lo que supone una reducción del 25% respecto a los 1.203 millones de 2024. Sin duda, esto ha tenido consecuencias nada menores para los accionistas, que han visto cómo mermaba uno de los ratios que miran con lupa año tras año.

De hecho, el ROTE (la rentabilidad sobre los recursos propios tangibles) ha experimentado un descenso notable, pasando de un espectacular 23,3% para quedar en el 15,1%. Sin embargo, no se mencionan al detalle los factores, aunque es probable que estén influyendo cuestiones de mercado y una presión creciente sobre los márgenes de negocio. Las explicaciones exactas para estos vaivenes suelen enredarse con términos técnicos, pero al final tienen que ver en gran parte con decisiones estratégicas y cómo navega la entidad el escenario económico.

¿Cómo ha mejorado la solvencia a pesar de la caída de beneficios?

Sería injusto quedarse solo con la cara negativa del beneficio porque, al girar el foco, lo cierto es que ABANCA ha salido reforzada en cuanto a solvencia, cosa que no todos los bancos logran cuando los ingresos flojean. La entidad se ha volcado en aumentar la resiliencia de su capital, mejorando, y de forma clara, sus ratios principales.

Los principales indicadores de capital

Conviene detenerse aquí porque los números realmente impresionan:

• Ratio CET1 phased in: 14,1% frente al 12,8% del año anterior, una subida que no pasa desapercibida.

• Ratio de capital total phased in: Subida potente, del 17,1% al 18,9%.

• Ratio CET1 fully loaded: 14,0% comparado con el 12,8% previo.

• Ratio de capital total fully loaded: Y finalmente, 18,7% desde el 17,1%.

Estos colchones más gruesos de capital demuestran que el banco no improvisa, sino que apuesta por una gestión prudente y sensata. En el fondo, es como tener más paracaídas por si acaso el vuelo se complica.

Menor apalancamiento

Por otro lado, es interesante que el ratio de apalancamiento también mejora ligeramente, posicionándose en un 7,0% phased in. Esto quiere decir, en pocas palabras, que ABANCA depende menos de la deuda y pone más de su parte para soportar cualquier dificultad, un detalle bien valorado por perfiles conservadores.

¿Es ABANCA un banco más seguro ahora?

Dejando de lado el debate de los beneficios, lo que realmente ha cambiado la percepción del banco es su perfil de riesgo. En 2025, ABANCA ha apretado el acelerador en la limpieza de activos y el reforzamiento de sus provisiones, algo fundamental para dar confianza a clientes y accionistas.

Reducción de activos problemáticos

La reducción de activos dudosos, del ratio de morosidad y de los NPA ilustra esta transformación. Todo apunta a una gestión más exigente y rutinaria de la cartera de créditos, como si la entidad se hubiera afanado en pasar la escoba con energía sobre los rincones menos visibles del balance.

1. Activos dudosos bajan un 14,2% hasta los 1.114,9 millones.

2. Ratio de morosidad cae al 2,1%.

3. Activos improductivos también bajan un 14,1% y el ratio NPA queda en 2,7%.

Mayor protección frente a impagos

Mientras tanto, ABANCA no deja nada al azar cuando se trata de blindar sus reservas. Aumenta la cobertura de activos dudosos hasta el 83,7%, y la de improductivos al 79,5%, mejorando las probabilidades de afrontar impagos sin sobresaltos.

¿Qué significa que la cobertura ha mejorado?

Que el banco tiene más “colchón” por cada euro de activo potencialmente problemático, asegurando mayor tranquilidad tanto para la entidad como para quienes confían en sus servicios.

¿Qué indica el coste del riesgo?

Por su parte, el coste del riesgo baja hasta el 0,21%, lo que es un muy buen síntoma de calidad crediticia. Y si a esto sumamos que el Texas ratio mejora notablemente, reduciéndose hasta el 20,2%, queda claro que pocas entidades pueden presumir de un expediente tan controlado.

En conclusión, aunque el beneficio haya sido menor, muchas señales apuntan a que ABANCA elige reforzar confianza y fortaleza a largo plazo. Sus decisiones, como la apuesta por productos transparentes y digitales tipo cuenta clara, confirman una filosofía basada en anticiparse antes que lamentar. Quizá aburra a quienes buscan fuegos artificiales en la cuenta anual, pero transmite una imagen de solidez y prudencia que suele recompensar con tranquilidad a medio plazo.

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