Previa de la Reserva Federal: la atención se centrará en la última rueda de prensa de Powell
- La Fed mantendrá previsiblemente los tipos en el rango del 3,50%-3,75%.
- La atención estará en la última rueda de prensa de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal.
- El mercado no descuenta recortes hasta julio de 2027, en un contexto de inflación persistente y petróleo elevado.
La reunión de la Reserva Federal llega sin expectativas de cambios en los tipos de interés, pero con una carga simbólica y estratégica importante. Según Giuseppe Dellamotta, el FOMC mantendrá previsiblemente el rango de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75%, en un contexto marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la presión alcista sobre la inflación.
En esta reunión no se publicará el resumen de proyecciones económicas, por lo que la atención se concentrará casi por completo en la rueda de prensa de Powell. Además, podría ser su última comparecencia como presidente de la Fed antes del relevo por Kevin Warsh, lo que reduce todavía más la probabilidad de que ofrezca una guía agresiva sobre los próximos pasos.
Datos sólidos, pero entorno más incierto
Desde la última reunión del FOMC en marzo, los datos estadounidenses han mostrado una resistencia notable. La economía no solo se ha mantenido firme, sino que algunos indicadores apuntan incluso a cierta aceleración subyacente, pese al deterioro de las perspectivas provocado por la guerra y por las tensiones energéticas.
El mercado laboral también ha mejorado respecto a los temores que llevaron a la Fed a flexibilizar su política monetaria durante la segunda mitad de 2025. Las solicitudes continuas de subsidio por desempleo y los datos semanales de ADP han ofrecido señales más positivas, dejando atrás, en parte, la preocupación por una desaceleración laboral rápida.
La Fed tiene pocos incentivos para moverse ahora: la economía aguanta, el empleo resiste y la inflación sigue demasiado alta para justificar un giro acomodaticio.
El mercado borra las apuestas de recortes
La combinación de mejores datos laborales y shock energético ha cambiado de forma radical las expectativas del mercado. Las apuestas por una política monetaria más expansiva se han reducido progresivamente y, tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán, prácticamente han desaparecido.
Actualmente, el mercado no espera que la Fed recorte tipos al menos hasta julio de 2027. Este giro refleja que los inversores han pasado de descontar una Fed preocupada por el crecimiento a una Fed obligada a convivir con inflación persistente y riesgo de nuevas presiones de precios.
La inflación sigue siendo el problema central
La Reserva Federal no ha conseguido devolver la inflación de forma sostenible al objetivo del 2% desde 2021. La inflación sigue rondando el 3% y la guerra en Oriente Medio amenaza con añadir nuevas presiones a través del petróleo, el transporte y los costes energéticos.
El dilema es complejo. La inflación actual procede en buena parte de una perturbación negativa de oferta, causada por el cierre de Ormuz y la disrupción energética. Subir tipos no resolvería directamente ese problema. Pero no actuar con suficiente firmeza podría alimentar expectativas de inflación más elevadas y acabar filtrándose a salarios y precios internos.
El mayor riesgo para la Fed no es solo que el petróleo suba, sino que empresas, trabajadores e inversores empiecen a asumir que una inflación del 3% es el nuevo nivel aceptable.
El riesgo de expectativas desancladas
Uno de los puntos más delicados es la percepción de que la Fed podría haber abandonado en la práctica su objetivo estricto del 2% y estar tolerando una inflación más cercana a un rango del 2%-3%, parecido al enfoque del Banco de la Reserva de Australia.
Si el conflicto con Irán se prolonga y mantiene el petróleo en niveles de tres dígitos, las expectativas de inflación podrían elevarse todavía más. En ese escenario, si las condiciones financieras siguen laxas y la economía mantiene resistencia, el crecimiento salarial podría acelerarse y convertir un shock de costes en una inflación más persistente.
El riesgo adicional es que, una vez resuelta la guerra, la actividad económica rebote con fuerza y la inflación impulsada por la demanda sustituya a la inflación de costes. Ese sería un escenario especialmente incómodo para la Fed, porque obligaría a endurecer el tono justo cuando el mercado intentaría descontar una normalización.
Powell probablemente evitará comprometerse
La rueda de prensa de Powell será el momento central de la sesión. Lo más probable es que mantenga una postura neutral, evitando una orientación demasiado concreta para no condicionar al próximo presidente de la Fed.
Powell ha tenido que gestionar una etapa especialmente complicada, marcada por varias crisis económicas, pero deja pendiente el objetivo esencial de devolver la inflación de forma sostenible al 2%. Su papel podría continuar dentro de la junta hasta 2028, ayudando en una fase que todavía será exigente para la política monetaria estadounidense.
Powell probablemente no querrá cerrar puertas. Su objetivo será preservar flexibilidad para el próximo presidente y evitar que el mercado sobrerreaccione a una reunión sin nuevas proyecciones.
El próximo capítulo será del FOMC, no solo de Warsh
La llegada de Kevin Warsh marcará una nueva etapa, pero Dellamotta subraya que el próximo capítulo no dependerá únicamente del presidente de la Fed. El conjunto del FOMC ganará peso en la formación de expectativas del mercado, especialmente si la inflación sigue elevada y los datos económicos no ofrecen una señal clara.
En ese contexto, será clave observar no solo los discursos del nuevo presidente, sino también la evolución de las votaciones, las intervenciones de otros miembros y la forma en que el comité interprete la relación entre inflación, empleo y shock energético.
En conjunto, la Fed llega a esta reunión en modo espera. No hay motivos suficientes para subir tipos de inmediato, pero tampoco para recortar. La decisión está descontada; el verdadero foco será el tono de Powell, su lectura sobre inflación y la capacidad del banco central para mantener ancladas las expectativas en un entorno de petróleo caro y elevada incertidumbre geopolítica.