Por qué un conflicto de la década de 1980 podría ser el mejor análogo de mercado para la situación actual de Irán.

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Capitalbolsa | 13 mar, 2026

Puntos clave
  • Algunos estrategas creen que el mejor precedente para el conflicto actual con Irán es la “guerra de los petroleros” de los años 80.
  • Durante aquel episodio, el tráfico de crudo en el estrecho de Ormuz se redujo hasta un 20% y el petróleo se disparó.
  • Aun así, la bolsa estadounidense logró resistir el impacto energético en aquel periodo.

Casi dos semanas después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, los mercados financieros buscan referencias históricas para entender qué podría ocurrir a continuación. Según explica el periodista Steve Goldstein, algunos estrategas consideran que el paralelismo más útil podría encontrarse en la década de 1980.

En concreto, durante la llamada “guerra de los petroleros” que se produjo en el conflicto entre Irán e Irak. En aquel periodo, numerosos buques petroleros fueron atacados en el Golfo Pérsico, lo que afectó gravemente al tráfico marítimo y provocó fuertes tensiones en el mercado energético.

Actualmente, el petróleo ha vuelto a situarse en niveles de tres dígitos, mientras que el S&P 500 acumula una caída cercana al 3% desde el inicio de la ofensiva militar.

El estrecho de Ormuz vuelve a ser el foco

Durante los años 80, el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz llegó a reducirse hasta un 20%. En aquel momento, la Marina estadounidense tuvo que desplegar escoltas para proteger a los buques comerciales.

Ese episodio tiene similitudes con la situación actual, donde el riesgo de interrupciones en el transporte de crudo vuelve a convertirse en una de las principales preocupaciones del mercado.

Los precios del petróleo alcanzaron su máximo en julio de 1987, cuando un barco estadounidense chocó con una mina en la región, en plena escalada del conflicto.

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio energético global, por donde pasa una parte significativa del suministro mundial de petróleo.

Las bolsas resistieron en los años 80

A pesar de las tensiones energéticas de aquella época, el mercado bursátil estadounidense mostró una notable capacidad de resistencia. Incluso durante el periodo que culminó con el famoso Lunes Negro de 1987, el S&P 500 logró absorber gran parte del impacto provocado por el aumento del petróleo.

Esto sugiere que, aunque los shocks energéticos pueden generar volatilidad, su impacto sobre la renta variable depende en gran medida del contexto macroeconómico general.

Los estrategas mantienen cautela

Los analistas de Citi han analizado varias crisis petroleras históricas para buscar paralelismos con el momento actual. Aunque la comparación más inmediata suele hacerse con los shocks energéticos de los años 70, consideran que el entorno económico actual es muy diferente.

Estados Unidos es ahora un exportador neto de petróleo y la economía global depende menos del crudo que hace décadas, lo que reduce el impacto potencial de un shock energético.

En términos de posicionamiento, los inversores globales han comenzado a reducir exposición a algunos mercados internacionales, como Corea del Sur o el Reino Unido, mientras revisan sus posiciones en tecnología y pequeñas compañías estadounidenses.

Reflexión Capital Bolsa

El mercado todavía está intentando calibrar la duración real del conflicto con Irán. Mientras los inversores confíen en un episodio relativamente breve, el impacto sobre las bolsas podría mantenerse limitado.

La clave estará en el petróleo. Si el estrecho de Ormuz sufre interrupciones prolongadas y el crudo se mantiene por encima de los 100 dólares durante semanas o meses, el impacto macroeconómico sería mucho mayor. En ese escenario, la volatilidad en renta variable podría aumentar de forma significativa.

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