Mark Hulbert advierte: obsesionarse con la recesión puede ser un error para los inversores

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Capitalbolsa | 30 abr, 2026

Actualizado : 09:45

Puntos clave
  • Mark Hulbert sostiene que obsesionarse con la próxima recesión puede llevar a malas decisiones de inversión.
  • Históricamente, no todas las recesiones han provocado mercados bajistas ni todos los mercados bajistas han coincidido con recesiones.
  • Para sobrevivir a un mercado difícil, los márgenes empresariales y los múltiplos de valoración importan más que adivinar el PIB.

Mark Hulbert plantea una idea incómoda para muchos inversores: quizá estamos dedicando demasiada energía a intentar anticipar la próxima recesión. No porque la economía estadounidense esté libre de riesgos, sino porque conocer el ciclo económico no garantiza acertar con la bolsa.

El contexto actual invita a la preocupación. El conflicto en Oriente Medio, el fuerte encarecimiento del petróleo, la posible tensión sobre el Estrecho de Ormuz y las señales de debilidad en algunos indicadores laborales han elevado el miedo a una desaceleración más severa. Sin embargo, según Hulbert, el vínculo entre recesión y mercado bajista es menos directo de lo que suele suponerse.

No todas las recesiones hunden la bolsa

Hulbert recuerda que, en las últimas cuatro décadas, Estados Unidos ha vivido 10 mercados bajistas, según el calendario de Ned Davis Research. De ellos, seis no coincidieron con una recesión según la clasificación de la National Bureau of Economic Research.

Esta observación desmonta una idea demasiado simple: que prever una recesión equivale a prever un desplome bursátil. La bolsa puede caer sin recesión y también puede resistir, o incluso empezar a anticipar recuperación, antes de que los datos económicos mejoren.

El error habitual es confundir economía y mercado: la bolsa no compra el PIB actual, sino beneficios futuros, márgenes, valoración y expectativas.

Adivinar el PIB no basta para batir al mercado

El artículo cita un ejercicio de Vincent Deluard, estratega macro de StoneX, que ilustra bien el problema. Deluard se preguntó qué ocurriría si un inversor pudiera conocer con antelación el crecimiento final del PIB de cada trimestre.

En el primer escenario, el inversor conocía el dato definitivo del PIB con un trimestre de ventaja y solo estaba invertido en bolsa cuando el crecimiento mejoraba frente al trimestre anterior. Aun con esa ventaja casi imposible, una estrategia pasiva de comprar y mantener lo habría hecho mejor entre 1948 y 2018.

En un segundo escenario, el inversor tenía una ventaja aún mayor: conocer el PIB final con un año de antelación. En ese caso sí lograba superar a comprar y mantener, pero por menos de un punto porcentual anualizado. Es decir, incluso con una bola de cristal sobre el PIB, la mejora era limitada.

Lo importante: ventas, márgenes y múltiplos

La explicación es sencilla. El nivel del mercado puede descomponerse en tres grandes variables: ventas corporativas, márgenes de beneficio y múltiplos precio/beneficio. La economía influye en las ventas, pero solo explica una parte del conjunto.

Los márgenes pueden sostener beneficios incluso en un entorno de crecimiento débil si las empresas mantienen poder de precios, controlan costes o ganan eficiencia. Y los múltiplos pueden expandirse o contraerse en función de tipos de interés, liquidez, expectativas y apetito por riesgo.

La conclusión de Hulbert es clara: el inversor debería dedicar menos tiempo a adivinar la próxima recesión y más a analizar márgenes empresariales y valoraciones.

Qué significa para el inversor actual

La advertencia es especialmente relevante en un momento en el que el petróleo y la geopolítica dominan los titulares. Una recesión puede llegar, pero vender simplemente por miedo a una recesión no es una estrategia suficiente. El mercado puede haber descontado parte del daño antes de que la recesión sea oficial, o puede encontrar apoyo si los beneficios resisten mejor de lo previsto.

Para el inversor, el foco debería estar en identificar compañías con capacidad para defender márgenes, balances sólidos y valoraciones razonables. En un entorno de ruido macro, esas variables suelen ser más útiles que intentar anticipar con precisión el próximo dato de PIB.

En conjunto, Hulbert no niega los riesgos económicos. Su punto es más práctico: el inversor no debería construir toda su estrategia alrededor de una predicción de recesión. La historia sugiere que el mercado responde a un conjunto más amplio de factores, y que los márgenes y los múltiplos pueden importar mucho más que el titular macro del momento.

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